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Colombia, un país ajeno a sus deportistas

Boletín ACN

Jhormary Córdoba es parataekwondista colombiana en la modalidad poomsae, y aunque es doblemente campeona mundial y panamericana, no ha recibido el apoyo económico para participar en los 84 torneos en que ha triunfado, por lo que Irma Córdoba, su mamá, es quien ha asumido los gastos en los 11 años de carrera deportiva. ¿Cuántos deportistas de élite viven esta misma situación?

 

Jhormary comenzó en 2005 practicando parataekwondo en las modalidades de rompimiento, combate y poomsae (combinación de defensas y ataques), pero una fractura de tobillo en 2008 la obligó a olvidarse de las dos primeras categorías, ya que una fuerte osteoporosis le impide recibir cualquier tipo de contacto físico.

Antes de internarse en el mundo del taekwondo, esta deportista ejemplar de 34 años sufría una crítica condición física y psicológica, causada por el síndrome de Turner, deficiencia genética causada por la falta de un cromosoma X. Sumado a un retardo mental moderado y varios episodios epilépticos “ella no salía de las clínicas porque su estado siempre era delicado, pero gracias al taekwondo su rostro cambió, ya no toma medicamentos y ahora no sale de su lugar de entrenamiento”, nos cuenta su Irma, su madre.

 

Ha viajado a México, Turquía, El Salvador, Canadá, Rusia, Aruba, entre otros lugares del mundo a representar el tricolor de nuestro país. Siempre ha salido campeona, pero hay un grave problema que amenaza con acabar su sueño deportivo. “Todos los gastos en tiquetes, comida y hospedaje los hemos tenido que soportar el hermano de ella y yo, porque desde que comenzó a demostrar sus cualidades nos comunicamos con Coldeportes, Presidencia y la Federación Colombiana de Taekwondo, pero nos dieron la espalda”, resalta Irma.

Además, en las justas de Londres 2012 y Río 2016, la categoría de poomsae no fue tenida en cuenta como deporte digno de una presea olímpica, por lo que se espera que para Tokio 2020 las cosas cambien y Jhormary pueda representar a nuestro país en los paralímpicos. “Ha sido una batalla para que no solo el combate y rompimiento ganen medallas de oro, plata o bronce en unos Juegos Olímpicos. Sin embargo parece haber una luz al final del túnel, ya que he escuchado que sí será tenida en cuenta para dentro de cuatro años en territorio nipón”, nos dice ilusionada.

Su primer torneo internacional fue en Aguascalientes, México, en el Festival de Cintas Negras en febrero 2012. Desde entonces, Jhormary asistió en tres ocasiones más hasta el año pasado, ya que en 2016 su familia no contaba con el dinero necesario para llevarla a participar.

Lo que no sabía Irma y su hija, es que desde entonces la parataekwondista se convertiría toda una celebridad de este deporte en el territorio de los ‘manitos’. “Los entrenadores, seguidores y los mismos organizadores de los eventos nos han apoyado incondicionalmente en todos los aspectos. Viven pendiente de mi hija y su carrera deportiva, y lo demuestran con publicaciones periódicas en los medios de comunicación. A su vez llaman a felicitarme y darme la energía para seguir apoyándola para que cumpla sus sueños” afirma Irma.

Con lo anterior, la perseverante mamá de Jhormary celebró y lamentó a su vez que el apoyo venga solo del extranjero, mientras que las entidades responsables de brindarle una mano a su hija, simplemente le deseen éxitos en sus presentaciones, para después sacar pecho y decir que gracias a ellos, una colombiana triunfa en el exterior.

“Cuando estuvimos en Rusia para el Campeonato mundial de Parataekwondo en 2014, Coldeportes sacó una noticia en su portal web, la cual decía ‘por primera vez en la historia, la Selección Colombia de Para-Taekwondo, que es apoyada por Coldeportes, logra conquistar el oro en un campeonato mundial de esta categoría’. No sé de dónde sacan dicha información, porque nosotras no recibimos un solo centavo de ellos para asistir al evento, donde mi hija se coronó campeona del mundo”, denuncia.

Cuando regresaron al país con el triunfo, Irma visitó a Andrés Botero, director en ese momento de Coldeportes para compartirle la victoria. Según ella, Botero ordenó inmediatamente que se le realizaran las pruebas biomédicas a la nueva campeona mundial para dar inicio a los trámites e incluirla en el programa de apoyo de la entidad, pero ya han pasado más de dos años y nunca se supo el resultado de dicho procedimiento. Fue tal la tardanza, que alcanzaron a viajar a Turquía en 2015 para revalidar su título, y aún obteniendo nuevamente la presea dorada, no recibieron nunca una llamada.

 

Otros casos

 

Fredy Serrano fue luchador olímpico que representó a Colombia en los Juegos de Beijing 2008, donde culminó en la casilla 11 de los mejores del mundo. Actualmente es peleador de Artes Marciales Mixtas –MMA- en el Ultimate Fighter Championship –UFC-, y le dijo a Aula y asfalto que después de haber triunfado, Coldeportes supo de su existencia. “En Colombia solo apoyan a los deportistas si son campeones, de resto no”.

Su carrera como deportista inició a los 10 años en la lucha olímpica, y a los 18 años logró hacer parte de la Selección Colombia de dicho deporte. Sus primeros viajes los pagó de su bolsillo, adquiriendo deudas difíciles de pagar.Perteneció a los 100 de oro de Coldeportes hasta que asistió a las justas hace ocho años, y desde entonces estuvo en Juegos Panamericanos, Suramericanos y Bolivarianos.

Ahora pelea ante los mejores del mundo, pero no precisamente por la ayuda del Gobierno Nacional, sino por su presentación en el reality The Ultimate Fighter –TUF-, espacio que le permitió catapultarse a un mundo en el que las precariedades no existen.

 

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Hugo Prada es otro practicante profesional de las MMA. Es el primer colombiano en participar en el Resurrection Fighting Alliance –RFA-, y a diferencia de Serrano, Prada jamás contó con el apoyo de una institución colombiana. “En lo que llevo de mi carrera deportiva todo lo hemos costeado mi familia y yo. Nunca he recibido apoyo, y creo que hace falta crear conciencia para que aquellos que practican esta disciplina, puedan llevar en lo alto el nombre de Colombia, pero parece que eso llevará más tiempo del que se piensa”.

Finalmente está el caso de la ciclista profesional, Tatiana Dueñas, quien hace poco llegó del Mundial Juvenil de Pista en Aigle, Suiza. A comparación de los anteriores deportistas es la que parece recibir el mayor apoyo, ya que actualmente la Liga de Ciclismo de Bogotá y el Instituto Distrital de Recreación y Deporte –IDRD- le brindan acceso gratuito a un gimnasio, fisioterapeutas, médicos, laboratorios, nutricionistas, entre otros agentes.

Sin embargo, Dueñas afirma que Coldeportes no ha estado a la altura, a pesar de estar ad portas de participar en el Panamericano de ciclismo de pista. Hay un factor clave que para la ciclista, que es la falta de apoyo al ciclismo femenino porque al parecer sólo los hombres son los que tienen el reconocimiento en el país y en el exterior, como es el caso de Nairo Quintana o Esteban Chaves.

 

Por Sergio Ospina y Ángel David Santiago