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Animales y el derecho de las “cosas”

Boletín ACN

Hace unas semanas nació mi preocupación. Escuché en el noticiero que según las leyes de este país, los animales somos cosas. Y mi angustia creció aún más cuando oí al Procurador Alejandro Ordóñez diciendo que no podemos ser tratados como personas. De ahí me han surgido dos dudas. ¿Cómo debemos ser considerados entonces? y ¿qué figura política nos representa o representaría ante la justicia colombiana? Aquí mi historia.

 

Soy Tigre, tengo 10 años  y aún recuerdo cómo me encontraron. Un día, recostado como de costumbre cerca del campus de la Universidad Javeriana tenía un fuerte dolor con el que ya venía lidiando hacía algún tiempo, me fastidiaba, y no me dejaba mover. A lo lejos veía cómo otros perros disfrutaban junto a sus dueños de un divertido paseo, mientras yo estaba solo y enfermo. No me sentía bien para moverme, prefería estar ahí, oculto entre los árboles, tal vez como una roca más. Sin llamar la atención de nadie.  

Me distraje un poco, probablemente por la intensidad del dolor que cada vez se hacía más insoportable y de pronto una joven se me acercó. Estuve reacio, claro, hacía mucho tiempo que alguien no se me acercaba. Ustedes ya sabrán que a uno lo rechazan por estar enfermo, viejo y ser criollo. Pero esta joven me miraba con preocupación e intentaba cogerme para sacarme de donde estaba. Sin embargo, tomé fuerzas de donde no las tenía para salir corriendo, creía que me iban a maltratar.

Corrí lo más lejos que pude pero no resistí, caí al piso y ahí me tomaron. La mordí intentando defenderme, pero esto no la detuvo y cuando menos lo pensé ya tenía un collar en mi cuello. Siempre fuí un perro grande y fuerte, por lo que se les complicó llevarme hasta un carro. Eran varios jóvenes ahora, se les veía más angustiados y decían: “tenemos que ayudarlo, está muy mal”. Cuando ya estaban consiguiendo que subiera al carro, mordí a uno de los hombres que se encontraba ahí, porque me dije a mi mismo que a una perrera no quiero parar. ¡Claro, ellos no entendían! E insistieron y lograron su cometido.

 

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Me llevaron a una veterinaria, y allí tampoco me sentía a salvo. Sabía que estaba enfermo y lo confirmé con las palabras del veterinario: “tiene la mayor parte de su cuerpo con sarna, está sangrando. Además encontramos un tumor en sus genitales”. Al escucharlo pensé: aquí morí.

Y resultó que no, que ya llevo un año recuperándome, feliz y con una nueva vida. Aunque fue costoso mi tratamiento, las personas que me encontraron me ayudaron mucho, aún lo hacen, y aunque sigo sin tener dueño por ser viejo y grande, me dieron el derecho a un trato y a una vida digna.

 

Las hazañas del Procurador

Así como Tigre son muchos los animales que han tenido que vivir en carne propia el rechazo, el maltrato y la ausencia de una entidad de control que vele por sus derechos. Por esto, ambientalistas, animalistas y personas del común se han unido en la lucha por conseguir que en el ámbito político y jurídico se pongan en discusión los derechos de los animales para que reciban un trato y una vida que como seres vivos merecen tener.

En enero de este año, el Congreso aprobó la Ley 1774 en la que se establecen los derechos de los animales y los castigos que recibirán aquellos que los maltraten. Pasados cuatro meses se despertó una nueva discusión entorno a este tema, pues el expersonero de Bogotá, Ricardo Cañón, demandó ante la Corte Constitucional los artículos del Código Civil en los que se les considera bienes muebles e inmuebles. Con una contra demanda, el procurador Alejandro Ordóñez, arremetió diciendo que los “animales no son personas” y no pueden tratarse como tal.

Estas declaraciones despertaron el malestar entre quienes defienden la causa animalista, pues consideran que dichas palabras son retrógradas y van encaminadas a un antropocentrismo.

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¿Qué se está pidiendo?

Que los animales sean reconocidos como seres sintientes y emocionales, por lo que  no deberían estar en un ambiente de maltrato y abuso. El Senador Juan Manuel Galán lo explica así: “Lo que se ha planteado en las iniciativas legislativas recientes, en ningún momento apunta a reconocer a los animales como personas. Los animales son seres emocionales, es decir, sienten y tienen la capacidad de expresar sentimientos. Ese es el reconocimiento que quedó plasmado en la Ley que aprobó el Congreso de la República.”

De igual manera Galán considera que el Procurador está equivocado y desviando el tema, pues no se está solicitando que los animales en un ámbito jurídico reciban los mismos tratos de las personas, sino que se les trate y reconozca como seres vivos que sienten y son capaces de expresar esas emociones.

Además, la Ley 1774 también creó el concepto penal relacionado con el maltrato animal, el tráfico de fauna silvestre, el abandono de  mascotas, los mataderos clandestinos, el abuso y maltrato de animales de trabajo. En ella se solicita una modificación en el Código Civil para reconocerle un derecho a los animales.

Sin embargo al parágrafo donde se solicita dicha modificación no se le ha prestado la suficiente atención, por lo cual la demanda del expersonero sería el primer paso para lograr ese cambio que se solicita para empezar realmente a velar por los derechos de los animales.

 

Ni son personas, ni son cosas, son seres que sienten

A pesar de que se han emprendido iniciativas desde diversas organizaciones y con el apoyo de algunos representantes políticos, el panorama no deja de ser desalentador y hoy por hoy, en pleno siglo XXI hay quienes defienden a capa y espada los llamados “espacios culturales” que por ejemplo, usan animales con fines de entretenimiento.

 

Aula & Asfalto entrevistó a Alejandro Cardona, torero aficionado y amante de la tauromaquia quien considera que esta “es el arte donde un ser humano conduce con un capote a un animal que ha sido criado para morir en el ruedo y que es de una raza supremamente especial”. Además añade que “es el único arte donde el ser humano se juega la vida.”

Le cuestionamos a Cardona sobre qué es entretener con la muerte de un animal y responde que para él no es grotesco y que el uso de las banderillas es simplemente para restarle fuerza al animal, que por lo demás debe cumplir con una serie de requisitos establecidos en el código de toreo a nivel nacional.

Luis Fernando Arteaga, médico de la Universidad Nacional, y también aficionado al toreo, nos cuenta que no cree que esto deba desaparecer, pero sí debe adecuarse a las circunstancias actuales. Y es consciente de que hay elementos del toreo actual que rozan el maltrato animal.

También consultamos con Andrea Padilla, vocera de la AnimasNaturalis, quien dijo que “no necesitamos entretenernos con los animales, hoy en día tenemos un espectro de actividades de entretención extraordinaria, como lo es la televisión.”

Con relación a esto, la postura de Andrea deja entrever que deben priorizarse unos derechos por encima de cualquier entretenimiento, y que al ser seres sintientes por naturaleza, tanto el Código Civil como los estatutos que hablan de los animales, y los proponen como cosas, deben ser renovados e impedir que estos se sigan viendo como objetos de entretención. “Nosotros defendemos la idea fundamental de que los animales no son objetos de nuestra propiedad, son seres que valen por sí mismos, son seres que tienen un valor intrínseco y en esa medida por supuesto nos oponemos a cualquier uso con fines de explotación o con fines de entretenimiento,etc” afirma Padilla.

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Finalmente, el testimonio de Padilla, deja la mayor reflexión alrededor del tema de la figura política que deben tener los animales.”La lucha no es para que los animales tengan derecho al voto,  no es porque tengan derecho a la educación, porque no son sus intereses. Sus intereses son vivir una vida digna de acuerdo con sus capacidades, no sufrir y compartir el mundo al que tienen derecho todos los seres vivos”.

 

Por Paula Méndez, Jhon Mahecha, Sebastián Poveda