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El deporte extremo sin freno

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En Colombia hay actualmente unos 20.000 deportistas en una disciplina que en los últimos 10 años ha ganado miles de seguidores. El longboard es un deporte extremo por el riesgo y la exigencia  física y deportiva que demanda. Los riders han tenido la difícil tarea de cambiarle el chip a la sociedad y demostrar que montar tabla no es ni una actividad para chicos rebeldes, ni un crimen ni una práctica exclusiva de los hombres.

Cuesta abajo en tabla

En nuestro país se empezó a popularizar el longboard con la llegada de internet. En el 2005 con YouTube y Facebook el fenómeno empiezó a crecer rápidamente y hoy en  varias ciudades es común ver grupos de chicos y chicas con su tabla en mano, casco y guantes, decididos a serpentear cuesta abajo por las empinadas calles realizando todo tipo de piruetas. Este deporte que retumba entre andenes y calles es una modalidad del skateboard que se popularizó en los años 80, pero el longboard es una modalidad que consiste en  desplazarse en una patineta más larga de las que se conocen popularmente. Esta es una práctica deportiva que requiere de una tabla, 2 ejes, 4 ruedas, 8 balineras y un buen rider para hacer del longboard un estilo de montar en una tabla que gana adeptos como tabla sin frenos por las cuestas colombianas.

Mauricio Rodríguez deportista, empresario y fundador de Longboard Colombia  afirma que montar en tabla es innato al ser humano. Además está convencido de que si las personas realmente quieren montar tabla lo pueden hacer sin importar la edad, porque este es deporte que lo practican niños desde los 6 hasta los 70 años.

 

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Existen diversas modalidades: la más popular es usar la tabla para desplazarse, todos los novatos empiezan a  usar un longboard como medio de transporte. Pero también está el freeride que consiste en descender una pequeña cuenta  haciendo derrapes o simplemente montar libremente cuesta abajo. El downhill es descender a mayor velocidad haciendo derrapes en cuervas y, junto con el downhill competitivo, son las modalidades más extremas, las más anheladas por los deportistas pero las menos practicadas pese a que la topografía de Colombia es ideal para hacerlo. ¿Por qué? Es peligrosa y muy costosa, ya que se necesita dinero para viajar a las competiciones y para ello se requieren patrocinadores. Además es muy exigente a nivel deportivo y físico.

 

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El riesgo viaja a 100 km/h

Rodríguez cuenta que en la  cultura longboard es muy fácil descender, sentir que se tiene el control, querer más y sobrepasar los límites. Por eso insiste en campañas que motiven a los riders a que se pongan el casco y patinen con juicio. Como subcultura también le apuestan a cambiar la imagen errada que la gente tiene del deporte. Quieren que las personas entiendan que longboard no es un crimen, no es una manada de pandilleros, no es un deporte de chicos rebeldes. Es un estilo de vida como muchos otros.

 

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Mini cruiser y la primera tabla  

 

Para desplazarse se sugiere una tabla ligera, de ruedas grandes y flexibles que se adapte a las vías de la ciudad a la estatura, el peso y lo que quiera hacer cada persona.

 

Los elementos de protección son fundamentales ya que el longboard es un deporte de muchísimo impacto, cuando la embarras vas contra el asfalto. Debes usar los guantes porque tus manos son lo primero que va directamente al piso, el casco protege tu cabeza y las rodilleras y coderas se deben usar sobre todo cuando se practica downhill aunque Mauricio dice que por cuestión de estilo no se usan, lo que es un total error.

 

La industria de tablas y accesorios para practicar longboard es una sinergia entre diseño industrial, diseño gráfico y el desarrollo ergonómico que permite elaborar tablas de calidad que en el mercado se pueden conseguir desde $100.000 hasta $2.000.000.

 

La  tabla de longboard  básica  o mini cruiser se consigue en $100.000; la tabla promedio en el mercado está alrededor de $700.000, pero esta ya es una tabla con calidad básica que puede durar 5 años. Las profesional se arma por partes, los ejes de precisión pueden costar cerca de $1.000.000, las ruedas unos $200.000 y el precio de las balineras y la lija alcanza los $2.000.000 o más. Así que para este deporte hay que tener ganas y plata para poder tener un buen equipo.

 

Pese a que ha ganado fama y reconocimiento en muchos escenarios a nivel mundial, en Colombia el longboard hoy no cuenta con el apoyo de las instituciones deportivas gubernamentales y el que recibe es por parte de la empresa privada. La apuesta es convertirlo en los próximos años en deporte olímpico, hacer políticas públicas y lograr, a través de convenios interinstitucionales, que el futuro del skateboard no sea tan incierto como hoy. Rodríguez cree que popularizar el deporte es el trampolín para llevarlo a lo más alto del deporte nacional y mundial.

 

Por: D. Llanos