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Entre armaduras de acero

La preparación es fuerte, las condiciones físicas extremas, y hasta los aspectos personales son importantes a la hora  de ser parte del  Escuadrón Móvil Antidisturbios, el ESMAD. Carlos Galvis, mayor de la institución cuenta a Aula y asfalto cómo es el proceso de admisión para ser parte de uno de los cuerpos más polémicos del país.

 

Por: L. Farfán, I. Gómez, J. Lozada

 

La historia del mayor Galvis no es inusual en Colombia. Como él, muchos otros jóvenes han querido formar parte de este cuerpo. ¿Las razones? Muchas. lo importante es tener la capacidad de enfrentarse a las diferentes situaciones de desorden público que en una ciudad como Bogotá y otras llenas de caos se presentan.

A sus aproximados 40 años y con una gran fortaleza física, el mayor relata paso a paso el trayecto que ha recorrido desde el momento que ingresó al ESMAD hasta el día de hoy.

 

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Galvis es un hombre de temperamento fuerte, condición que le favoreció para hacer parte de la institución, quien siempre porta un overol negro de material impregnado en Nomex (el cual funciona como retardante al fuego) y unas botas militares que marcan su paso firme. Por seguridad no podemos revelar su imagen. En su oficina, con muy pocas cosas en su escritorio pero ordenadas meticulosamente, concedió la entrevista.

 

Cada año la Policía Nacional abre convocatorias para que los jóvenes hagan parte de la institución, de los seleccionados, 3600 se vinculan al Escuadrón Móvil Antidisturbios, sea de manera voluntaria o por requerimiento del escuadrón.

 

El mayor Galvis, quien lleva más de 4 años vinculado con el ESMAD, nos cuenta que para ser parte de la organización la persona debe presentarse a la policía y ser patrullero. Cuando ya está terminando el curso la entidad, si así lo requiere, solicita voluntarios  que cumplan con las condiciones para ingresar a la especialidad del Escuadrón Móvil Antidisturbios. Entre esas condiciones un aspecto importante es la estatura, pues es necesario medir más de 1.65 metros.

 

El proceso de selección se lleva a cabo en lugares especializados, donde se les brinda lo necesario, como los campos de entrenamiento y el hospedaje para el desarrollo del curso. “Cuando tú estás en la escuela te cobran la alimentación únicamente. Si duras un mes y medio son 400 mil pesos aproximadamente e incluye desayuno, almuerzo y comida” afirma Osvaldo, patrullero de la modalidad antidisturbios quien lleva 7 años en el ESMAD.  

 

Cada aspirante a patrullero debe durar bajo disposición de la institución durante un año. Allí  aprenden todo lo relacionado con la fuerza pública y sobre los derechos humanos. No obstante el patrullero, al finalizar la capacitación, sigue en entrenamiento, pues esta rama de la policía requiere profundizar en las técnicas de control, ya que son los encargados de atender todas las situaciones de desorden público en el país.

Para hacer parte de las filas del ESMAD los interesados se deben someter a una serie de preparaciones físicas. Por otro lado, el patrullero no debe presentar niveles de violencia, por lo cual es necesario que lleve una preparación psicológico que lo ayude a reconocer cuáles son sus capacidades y cuál es el comportamiento adecuado para enfrentarse a los hechos que alteran el orden público.

 

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Tal como lo señala Osvaldo, trotar es una de las actividades que más se realiza en la capacitación para ser un hombre ESMAD. También  incluye largas jornadas de formación, como en intervalo, cuadro, lineal y en bloque. En dichas actividades se manejan los agentes químicos (gas lacrimógeno, gas pimienta, aturdidores y granadas de humo) para que los agentes conozcan los efectos que conllevan el uso de estas herramientas para que ellos puedan asimilarlos.

Todas y cada unas de las actividades prepara a hombres dispuestos a ser parte de las divisiones que conforman el ESMAD, ya que están organizados por tres escuadrones, los cuales tienen tres secciones, que da un total de nueve divisiones; cada una está conformada por 50 patrulleros, un oficial al mando y pueden llegar a haber hasta cuatro suboficiales.

 

El mayor Galvis resalta que después de realizar las actividades de control no sienten ningún tipo de remordimiento pues son conscientes de que se están enfrentando a un grupo de personas que generan violencia en la sociedad, tal y como lo afirma José Ignacio Ruiz, especialista en psicología jurídica de la  Universidad Nacional. "En las instituciones como la Policía y las Fuerzas Armadas, hay una socialización para que la persona considere legítima las agresiones de cierta forma contra ciertos objetivos y de esta manera no sentir arrepentimiento". Esta es una función que cumple el tratamiento psicológico que se les brinda a los policías. "Los procesos de socialización enseñan cuándo inhibir la agresión, cuándo se puede expresar y los argumentos o justificaciones que permiten la exhibición de esa agresión, y por lo tanto también enseñan qué sentir o no sentir. Las personas difícilmente hacen daño a otras personas, eso ocurre cuando se deja de ver al otro como un ser humano, y estos sucede por dos aspectos: ya sea por una razón o un argumento incontrovertible y la otra porque se genera una emoción, ya sea esperanza, miedo intenso, la idea de tener un país mejor o alcanzar un paraíso hablando religiosamente." sentencia Ruiz.

 

Los miembros del ESMAD reciben tratamiento psicológico constantemente, con el fin de evitar que estos presenten estrés postraumático por estar inmersos en situaciones de violencia extrema, ya sea como víctima, testigo o participante activo. El estrés postraumático conlleva a  experimentar imágenes o sueños de las atrocidades vividas, lo que ocasiona que la persona no exprese lo que siente, ser desconfiada con los demás, consumir sustancias o a volverse violento en otros entornos.

 

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Los arranchados de la base

 

Arranchados es el término con el cual ellos designan a los integrantes que permanecen las 24 horas en el plantel, puesto que no cuentan con una pareja o aún no han conformado una familia, ya que la labor que desempeñan requiere la mayor parte de su tiempo. En este aspecto, la vida sentimental juega un papel importante y quizás la única relación estable que se logre conseguir desde la institución sea con el orden social.

 

"Nos encontramos arranchadas, eso significa que duramos acá la mayor parte del tiempo, pues como integrantes debemos tener toda la disponibilidad” asegura Lizeth, integrante del escuadrón femenino del ESMAD.

 

Debajo de las armaduras de acero existe una parte sensible que refleja la necesidad de un componente humano en medio de la violencia fratricida que se genera en este país. Es allí donde nos encontramos con el escuadrón femenino que está compuesto por 50 mujeres, quienes son las que demuestran que el “sexo débil” solo es una estigmatización que le ha dado la sociedad a este género. Guiadas por una capitana desempeñan la misma labor que los hombres sin importar cuan difícil sea.

 

"Nosotras recibimos el mismo trato y lo mejor es que resaltamos la figura femenina, obviamente por ser mujeres nos consienten y nos dan la posibilidad de estar presentes en situaciones que tienen que ver con niños y personas de la tercera edad” dice  Lizeth.

 

Por otro lado, y como en toda organización donde se tratan las problemáticas sociales que se presentan en el país, el ESMAD no está exento a que sus integrantes sufran lesiones debido a los enfrentamientos con los ciudadanos. Las cifras no son exactas, ya que esto depende de la magnitud de violencia que se genere en cada encuentro.

 

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“Me volaron el gemelo izquierdo” comenta Osvaldo, quien en 2013, en medio del paro  Cocalero en el Catatumbo fue lesionado con un artefacto explosivo. Fue intervenido quirúrgicamente dos veces para la reconstrucción de su herida; a pesar de las circunstancias y de las fuertes consecuencias no se arrepiente de ser parte del ESMAD, pues fue por vocación que decidió vincularse con esta organización.

 

Frente a la vista que tiene la sociedad en general a las acciones que realiza el cuerpo antidisturbios que es más conocida como una especie de represión, Galvis aclara “que lo que ellos realizan es un procedimiento para contrarrestar manifestaciones”. Añade que los únicos que hacen un tipo de represión son los grupos que se encuentran al margen de la ley.

 

“El ESMAD es necesario porque todos los años aumenta la protesta social y es evidente la necesidad de un grupo o institución que le pueda poner control” asegura el Mayor, quien además recalca que la protesta es necesaria, pero siguiendo con los parámetros que señala la Constitución.