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La tragedia del 9 de septiembre

 Por: Mariana Acevedo Montoya  pf 1600313608

En la mañana del 9 de septiembre mis redes sociales se inundaron de un perturbador vídeo, en el que se observaba cómo dos policías golpeaban y propinaban descargas eléctricas con un taser a un hombre, me estremecí en el momento que lo vi, la crueldad y sevicia que se veía en él, era algo de no creer. 

Javier Ordoñez era el sujeto que estaba siendo agredido por los uniformados, ese mismo día se conoció que falleció debido a la brutal golpiza que le propinaron en el CAI de Villa Luz, después de que estos dos hombres se lo llevaran del lugar del arresto. 

La indignación, la impotencia, y la rabia se apoderaron de mis redes, no dejaban de llegar mensajes, y comunicados; había que salir a las calles.

Alrededor de las 12 del día salí de mi casa rumbo al CAI de Villa Luz, faltando pocas cuadras para llegar, vi como  una marea de estudiantes, y trabajadores inundaba las calles de la capital. Los jóvenes habíamos salido a protestar por el atroz hecho que se había cometido. 

Javier Ordoñez fue la gota que rebosó la copa, años de maltrato y abuso de poder por parte de una institución que se supone que nos debe proteger, pero que en lugar de eso se ha dedicado a matar, a violar, y agredir. Hicieron que las personas salieran con odio y rencor a exigir justicia.

Los primeros manifestantes llegaron al CAI de Villa Luz alrededor de la 1 de la tarde , con pancartas y silbatos, gritaban a los agentes de la policía “asesinos”. El ambiente se ponía cada vez más tenso, a medida que el tiempo avanzaba más gente llegaba, igual o más molesta que los que ya se encontraban allí. 

Empezaron a pintar el CAI escribiendo en sus paredes con pintura en aerosol roja “cerdos asesinos”,  veía cómo la gente con el pasar de las horas se ponía más violenta, después vinieron las piedras, quebraron cada uno de los vidrios de la estructura de concreto, querían quemarla. 

Los agentes de la policía que se encontraban en el lugar tomaron distancia y se retiraron. Cuando no hubo nada más que romper intentaron volcar un vehículo de la fiscalía que allí se encontraba. Tome una foto que pueden ver a continuación para tenerla como evidencia, lo que estaba ocurriendo me parecía algo irreal.

WhatsApp Image 2020 09 16 at 1.24.29 PM 1

   La gente estaba molesta, estaba cansada, se sentían heridos, llenos de rabia y de impotencia exigen justicia,       estaban cansados de pedir de buena manera y no ser escuchados.  Después de que acabaron con el CAI de       Villa Luz, nos dispersaron por el sector, muchos quemando basureros y  destruyendo los vidrios de algunas         sucursales bancarias, las manifestaciones avanzaban al igual que la policía y agentes del ESMAD.

   La turba enfurecida quemaba motocicletas, pronto se regó por toda la ciudad y en cada barrio de Bogotá             grupos de personas indignadas por lo sucedido, arremetía contra los CAI de cada barrio y todo lo alusivo a         esta institución.

 

Hacia las 10 de la noche la policía y el ESMAD arremetieron en contra de los manifestantes, se ponían sus chaquetas al revés, tapaban sus números de registro, y también su rostros para no ser identificados. Empezaron a golpear y disparar a la gente cuya única arma era pintura y piedras. 

Explosiones y gritos de personas corriendo invadieron las calles, el llanto de jóvenes estudiantes se confundía con los insultos de los agentes, que mientras los golpeaban les gritaban “a sus casas no vuelven hoy”.

La celebración de quienes se sentían satisfechos con la destrucción, contrastaba con la tristeza de quienes  segundos antes habían presenciado la muerte de alguno de sus compañeros, por manos de la policía. La sangre roja tocaba el pavimento sin saber a quién pertenecía.

La oscuridad de la noche olía a humo, a pólvora a lacrimógenos, mientras se oían los pasos de quienes corrían, unos para lanzar la piedra y otros para esquivarla, también escuche quienes escondidos, entre susurros decían plegarias esperando ser escuchados.

Por todo lo que estaba sucediendo el miedo se apoderó de mí, corrí por las calles en busca de una salida, cuando me encontraba lo suficientemente lejos, llame a mi mamá que preocupada me había hecho 30 llamadas en las últimas horas. Me contestó alterada y entre lágrimas me decía que por favor regresara y no le hiciera eso, que no se merecía que le hiciera pasar por tanto.

Tome un taxi después de varias horas de caminar, sin rumbo y sin saber en donde me encontraba, cuando me subí el conductor me preguntó qué para dónde iba, le dije que para el 20 de julio  a lo que me contestó:

  • Esta de buenas hoy, ya voy a guardar el carro porque esto se esta poniendo muy feo y no me voy a arriesgar a que me dañen el carrito. Yo vivo ahí por la iglesia del 20 con gusto la llevo. 

Le agradecí, y arrancó el carro, en medio del trayecto solo pensaba en el regaño que me esperaba en la casa, estaba preocupada porque mi mamá se oía muy alterada y como veía las cosas no me iba a ir muy bien. Habían trancones por toda la ciudad y cuando llegamos a la cr 10 con calle 11 vimos cómo ardía en llamas el CAI de Ciudad Berna, (adjunto una fotografía).

pf 1600312825

  • Eso está bien que lo hagan, esos tombos para lo único que son buenos es para sacarle plata a uno,  a mi a        cada rato me vacunan y no me dejan trabajar tranquilo, que quemen todo que igual nos van a seguir robando,     y ese presidente no va hacer nada.

Jamás estuve tan de acuerdo con alguien. El señor me dejó en la puerta de mi casa, y como esperaba mi            mamá me recibió con un regaño monumental. Me dijo que era una desconsiderada que no pensaba en ella y        que de mi casa no iba a volver a salir a ningún lado.

Me fui a mi cuarto aturdida por el regaño y el celular empezó a sonar, llegaban mensajes de varios amigos de mi universidad, diciendome que viera el en vivo en instagram que estaba haciendo un compañero.  

  Entre y vi como Juan Camilo, un compañero con el que tuve la oportunidad de ver varias clases, relataba entre    sangre y lágrimas la golpiza de la cual había sido víctima.

Varios uniformados lo habían agarrado a golpes por estar tomando fotos de cómo estos agredían a un adulto mayor. Le robaron sus pertenencias, lo golpearon y lo dejaron tirado en la calle. No puedo describir lo que sentí al ver cómo relataba lo sucedido. 

(Dejo el video para que lo vean) 

Esta noche dejó 11 muertos a manos de la policía, y la única consigna que me quedó tras esto es; ¿quien nos cuida, de quienes nos tienen que cuidar?.

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La tragedia del 9 de septiembre

 Por: Mariana Acevedo Montoya  pf 1600313608

En la mañana del 9 de septiembre mis redes sociales se inundaron de un perturbador vídeo, en el que se observaba cómo dos policías golpeaban y propinaban descargas eléctricas con un taser a un hombre, me estremecí en el momento que lo vi, la crueldad y sevicia que se veía en él, era algo de no creer. 

Javier Ordoñez era el sujeto que estaba siendo agredido por los uniformados, ese mismo día se conoció que falleció debido a la brutal golpiza que le propinaron en el CAI de Villa Luz, después de que estos dos hombres se lo llevaran del lugar del arresto. 

La indignación, la impotencia, y la rabia se apoderaron de mis redes, no dejaban de llegar mensajes, y comunicados; había que salir a las calles.

Alrededor de las 12 del día salí de mi casa rumbo al CAI de Villa Luz, faltando pocas cuadras para llegar, vi como  una marea de estudiantes, y trabajadores inundaba las calles de la capital. Los jóvenes habíamos salido a protestar por el atroz hecho que se había cometido. 

Javier Ordoñez fue la gota que rebosó la copa, años de maltrato y abuso de poder por parte de una institución que se supone que nos debe proteger, pero que en lugar de eso se ha dedicado a matar, a violar, y agredir. Hicieron que las personas salieran con odio y rencor a exigir justicia.

Los primeros manifestantes llegaron al CAI de Villa Luz alrededor de la 1 de la tarde , con pancartas y silbatos, gritaban a los agentes de la policía “asesinos”. El ambiente se ponía cada vez más tenso, a medida que el tiempo avanzaba más gente llegaba, igual o más molesta que los que ya se encontraban allí. 

Empezaron a pintar el CAI escribiendo en sus paredes con pintura en aerosol roja “cerdos asesinos”,  veía cómo la gente con el pasar de las horas se ponía más violenta, después vinieron las piedras, quebraron cada uno de los vidrios de la estructura de concreto, querían quemarla. 

Los agentes de la policía que se encontraban en el lugar tomaron distancia y se retiraron. Cuando no hubo nada más que romper intentaron volcar un vehículo de la fiscalía que allí se encontraba. Tome una foto que pueden ver a continuación para tenerla como evidencia, lo que estaba ocurriendo me parecía algo irreal.

WhatsApp Image 2020 09 16 at 1.24.29 PM 1

   La gente estaba molesta, estaba cansada, se sentían heridos, llenos de rabia y de impotencia exigen justicia,       estaban cansados de pedir de buena manera y no ser escuchados.  Después de que acabaron con el CAI de       Villa Luz, nos dispersaron por el sector, muchos quemando basureros y  destruyendo los vidrios de algunas         sucursales bancarias, las manifestaciones avanzaban al igual que la policía y agentes del ESMAD.

   La turba enfurecida quemaba motocicletas, pronto se regó por toda la ciudad y en cada barrio de Bogotá             grupos de personas indignadas por lo sucedido, arremetía contra los CAI de cada barrio y todo lo alusivo a         esta institución.

 

Hacia las 10 de la noche la policía y el ESMAD arremetieron en contra de los manifestantes, se ponían sus chaquetas al revés, tapaban sus números de registro, y también su rostros para no ser identificados. Empezaron a golpear y disparar a la gente cuya única arma era pintura y piedras. 

Explosiones y gritos de personas corriendo invadieron las calles, el llanto de jóvenes estudiantes se confundía con los insultos de los agentes, que mientras los golpeaban les gritaban “a sus casas no vuelven hoy”.

La celebración de quienes se sentían satisfechos con la destrucción, contrastaba con la tristeza de quienes  segundos antes habían presenciado la muerte de alguno de sus compañeros, por manos de la policía. La sangre roja tocaba el pavimento sin saber a quién pertenecía.

La oscuridad de la noche olía a humo, a pólvora a lacrimógenos, mientras se oían los pasos de quienes corrían, unos para lanzar la piedra y otros para esquivarla, también escuche quienes escondidos, entre susurros decían plegarias esperando ser escuchados.

Por todo lo que estaba sucediendo el miedo se apoderó de mí, corrí por las calles en busca de una salida, cuando me encontraba lo suficientemente lejos, llame a mi mamá que preocupada me había hecho 30 llamadas en las últimas horas. Me contestó alterada y entre lágrimas me decía que por favor regresara y no le hiciera eso, que no se merecía que le hiciera pasar por tanto.

Tome un taxi después de varias horas de caminar, sin rumbo y sin saber en donde me encontraba, cuando me subí el conductor me preguntó qué para dónde iba, le dije que para el 20 de julio  a lo que me contestó:

  • Esta de buenas hoy, ya voy a guardar el carro porque esto se esta poniendo muy feo y no me voy a arriesgar a que me dañen el carrito. Yo vivo ahí por la iglesia del 20 con gusto la llevo. 

Le agradecí, y arrancó el carro, en medio del trayecto solo pensaba en el regaño que me esperaba en la casa, estaba preocupada porque mi mamá se oía muy alterada y como veía las cosas no me iba a ir muy bien. Habían trancones por toda la ciudad y cuando llegamos a la cr 10 con calle 11 vimos cómo ardía en llamas el CAI de Ciudad Berna, (adjunto una fotografía).

pf 1600312825

  • Eso está bien que lo hagan, esos tombos para lo único que son buenos es para sacarle plata a uno,  a mi a        cada rato me vacunan y no me dejan trabajar tranquilo, que quemen todo que igual nos van a seguir robando,     y ese presidente no va hacer nada.

Jamás estuve tan de acuerdo con alguien. El señor me dejó en la puerta de mi casa, y como esperaba mi            mamá me recibió con un regaño monumental. Me dijo que era una desconsiderada que no pensaba en ella y        que de mi casa no iba a volver a salir a ningún lado.

Me fui a mi cuarto aturdida por el regaño y el celular empezó a sonar, llegaban mensajes de varios amigos de mi universidad, diciendome que viera el en vivo en instagram que estaba haciendo un compañero.  

  Entre y vi como Juan Camilo, un compañero con el que tuve la oportunidad de ver varias clases, relataba entre    sangre y lágrimas la golpiza de la cual había sido víctima.

Varios uniformados lo habían agarrado a golpes por estar tomando fotos de cómo estos agredían a un adulto mayor. Le robaron sus pertenencias, lo golpearon y lo dejaron tirado en la calle. No puedo describir lo que sentí al ver cómo relataba lo sucedido. 

(Dejo el video para que lo vean) 

Esta noche dejó 11 muertos a manos de la policía, y la única consigna que me quedó tras esto es; ¿quien nos cuida, de quienes nos tienen que cuidar?.

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