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PESCADERÍAS AFRO EN BOGOTÁ ¿CONSERVAN SU ESENCIA O SE RENUEVA Y RESIGNIFICA SU IDENTIDAD Y LA PERCEPCIÓN DE LAS MISMAS?

Realizado por: Nicolás Vargas Tovar y  Daniel Esteban Munca Santos

pescaderias final

RESUMEN

El presente artículo busca reseñar lo encontrado en algunas pescaderías de la capital colombiana con el fin de encontrar si las mismas guardan relación con la cultura afro como se piensa popularmente o si por el contrario se ha transformado esta percepción, de igual manera se identifican los imaginarios que se tienen de estos espacios y se reconoce la identidad de los mismos pues espacios como estos pueden sufrir de  una resignificación identitaria al estar configuradas en un contexto social diferente al afro.

INTRODUCCIÓN

En el desarrollo de este artículo se planteó y se pensó si realmente las pescaderías de la ciudad eran bien reconocidas afro como una realidad o si por el contrario era solo un imaginario más en la mente de los bogotanos, esto debido a que al pensar en comida marítima inmediatamente se piensa en la cultura y la identidad afrocolombiana. Debido a esto la principal incógnita que surgió en relación a esto fue saber si realmente esta identidad afro se encontraba de manera explícita en los restaurantes/pescaderías o si debido a su contexto social se habían configurado de manera diferente y ahora esta identidad se encontraba en estos lugares, pero de manera implícita en relación al mismo dando como resultado una resignificación de la cualidad identitaria en estos sitios.

 

Este trabajo se realizó mediante una labor de acercamiento, observación e interacción con algunos restaurantes de este tipo en la ciudad, lo más importante del trabajo fue no generar molestia al personal de trabajo de los diferentes locales para que así, nuestro trabajo etnográfico se mantuviera al margen de nuestro objetivo planteado anteriormente, para esto se hizo necesario el no relacionarse más de lo necesario con los trabajadores pues de esta manera nosotros mismos (sin comprometer en gran medida a terceros) notariamos si lo que habíamos planteado en primer lugar (la identidad afro) se notaba de primera mano o si era necesario ser más meticulosos con el trabajo de observación y reconocimiento de estos sitios.

 

Desde el primer momento en que se pensó el tema que se quería trabajar en el artículo a nuestra mente llegó de manera inmediata la pregunta que guió nuestro trabajo, ¿por qué cuando se hace referencia a la comida marítima, se piensa inmediatamente en la cultura afro? pero al pensar esto realmente no se tiene la certeza al día de hoy si esto sigue siendo así, o sea, netamente afro; sí es cierto que las pescaderías están muy relacionadas con la cultura afrocolombiana por diversos factores como su ubicación espacial, la construcción de una identidad regional, sus costumbres y prácticas en relación a la comida, entre otros, también es verdad que muchas veces este pensamiento de “las mejores pescaderías son las de negros porque solo los costeños le meten buena sazón al pez” está fuertemente ligado a una construcción, a un estereotipo que ha sido impuesto por la misma sociedad, pues aunque cierto que estos espacios durante mucho tiempo se han entendido y conocido como lugares de representación afro, debido que la comida marítima está muy ligada a la construcción de identidad costera, y que a lo largo de muchos años por conocimiento popular se sabe que el éxito de las pescaderías es debido a los fieles representantes afrocolombianos que tienen una sazón y un toque especial para estos platillos, sigue siendo una marca impuesta para los afrocolombianos, pero no necesariamente, por ellos, sino por la misma cultura bogotana.

 

Para empezar, se hace necesario entender y analizar si realmente estos lugares se idealizan como espacios de los afros o si por el contrario a lo largo del tiempo se han ido transformando hasta el punto en que ya se pueden hallar restaurantes muy bien enfocados, con una muy buena sazón (aquí podríamos hacer alusión a que se sienta el típico sabor de mar pacífico/atlántico como ha sido denominado popularmente) sin la necesidad de que sean intervenidos por la comunidad negra; también se quiere determinar qué tan influyente ha sido la cultura afrocolombiana en Bogotá para que restaurantes con la temática de comida de mar sean tan apetecidos en la ciudad, que tienen de especial estos lugares, cómo se configuran dependiendo del sector, así como cuál es la diferencia que existe entre la preparación y la sazón de la costa pacífica en relación con la atlántica y viceversa, puesto que por algo existe la diferenciación de las mismas a la hora de hablar de la comida de mar.

 

Es importante conocer cómo se configura (o como se ha transformado) la identidad de estos espacios, pues la comida es un símbolo identitario muy marcado en las personas, ya que la misma en gran manera transmite valores culturales e históricos de un pueblo o de una parte característica del mismo, pues aunque lo negro haya sido desconocido como una parte integral de la sociedad (Vigoya, 2000) , siempre ha estado presente en la misma y en el contexto actual, desconocerlo o relegar ciertas prácticas (como la comida marítima) a una sola parte de la comunidad (en este caso la parte negra) estaría recayendo de nuevo en los estereotipos de definir para qué es bueno un sujeto y para que no. Por la misma razón, entender el porque existe una hibridación (Canclini, 2003) entre la cultura negra y la bogotana se hace de vital importancia para continuar pensando el tema de la resignificación que han tenido espacios como los restaurantes/ pescaderías de la ciudad, y así entender si las  prácticas en relación a la comida han sido transformadas y reevaluadas, o lo bogotano desplazó a lo afro y se quedó con su conocimiento.

Durante la visita a algunos restaurantes no se puede evidenciar a simple vista la distinción entre los negocios (hablando en cuanto al diseño) de los  afro de la región pacífica y la región atlántica colombiana, las personas que trabajan en este lugar son muy cálidas y muy amables con sus comensales. Cuando uno interactúa con ellos es donde uno como cliente nota la diferencia de región. Desde que los afros llegaron a Bogotá el hecho de comer pescado y mariscos dejó de ser un “privilegio” que solo tenían las personas de las regiones costeras de Colombia. Hoy por hoy, con el avance de la tecnología y la economía, Bogotá tiene una ventaja y es el poder conocer otra gastronomía sin salir de la misma ciudad, aunque eso no quita el placer de ir a conocer personalmente esta cocina.

 

De igual manera, entre los lugares que visitamos, y lo que pudimos encontrar es que realmente si existe una apropiación de la cultura afro, pero lo interesante es que en algunos restaurantes, la representación afro solo está en los platos y en ciertos elementos decorativos que hacen alusión a la costa colombiana, de resto, desde sus camareros hasta sus cocineros, son todos de procedencia distinta a la afro; esto lo supimos pues tuvimos la suerte de charlar con uno de los meseros, el cual nos comentó que la presencia afro en este lugar no se ve, pues los cocineros encargados  de preparar la comida, tienen unos dotes excelentes y una sazón magistral, que es prácticamente igual a la marítima nativa (afro), solo en este restaurante tuvimos la oportunidad de hablar con un empleado acerca del tema, pero en otro más, nos dimos cuenta que sucedía algo similar.

También es clave acotar que en los restaurantes donde la presencia afro era más decorativa y ambiente que de personal (refiriéndonos en específico a los cocineros) era en aquellos que se podían considerar más caros y que tampoco eran considerados pescaderías de barrio, si no que se tienen en la percepción de que son restaurantes más finos para ocasiones especiales. Esto nos hizo reflexionar acerca de cómo lo político también está muy implícito en la comida, y en las prácticas cotidianas, de cómo un restaurante y una comida, configura diversas prácticas en relación a la misma, prácticas y costumbres que están estrechamente ligadas a la ubicación en la que se encuentre el restaurante, pues aunque sea la misma comida y en general posea la misma esencia, nunca va a ser igual ir a comer a una pescadería de barrio (como en El Galán) que ir a comer en Castilla a La Subienda, o en Arrecifes en Modelia, y no es necesario ni siquiera mencionar a un lugar como La Fragata Giratoria en Chicó Norte, pues todo lo que existe detrás, no del solo plato, si no de la distribución del poder (Relación Jerárquica en Vigoya V; 2000) transforma totalmente el sentido que se tiene de la comida, en este caso, de las pescaderías.

 

Tras ir entendiendo un poco el cómo se configuran estos sitios y como están entendidos desde la mirada pública, también en este momento podemos traer a la conversación a Aníbal Quijano con su texto “¡Qué tal raza!” (1999) pues logra abordar el tema del racismo desde un punto muy importante y que ponemos en función para continuar hablando de el problema, cuando se habla de raza, el autor nos pone en contexto y nos dice este concepto de “raza” es la idea de dominación social más poderosa que ha existido, el mismo fue inventado por los europeos en los últimos 500 años y además, fue impuesto por estos mismos como el “criterio básico de clasificación universal moderna de la población del mundo”; actualmente Europa tiene el poder mundial (hablando desde la economía, más específicamente desde el capitalismo), además de que es la muestra o resultado de la dominación colonial moderna (Quijano, 1999). Existen diferentes formas de manifestación de poder y la del racismo es la más visible en la actualidad.

 

En el segundo apartado (¿Sexo - “género” y “color” - “raza”?) Quijano (1999) nos habla sobre como se ha creado y aún existe cierto rumor de que los negros son “sucios” en su vida diaria, esto es relacionado directamente con el color de su piel, pues las mismas prácticas sociales y las creencias (estas últimas más ligadas a la religión) han puesto el color negro en un estigma constante, asociado con lo malo, lo feo, lo que no está bien visto y aceptado socialmente; a esto hay que añadir que estas creencias afectan en general a los negros y a todo lo que tenga que ver con ellos, acá directamente hablamos de sus negocios, pues a los mismos también se les ha traspasado este mismo estigma, ya que como anteriormente se había hablado, sí existen muchos rumores o imaginarios alrededor de los mismos tales como los mencionados al principio de este documento, también muchas veces  algunas personas sin conocer los restaurantes caen en el error de dejarse llevar por los imaginarios y tienen comentarios que refuerzan la mala reputación de estos restaurantes, comentarios como: “es que los negros huelen feo”, “esos restaurantes no son aseados” “esos lugares son de un ambiente todo pesado” y menospreciando estos sitios creyendo que no son buenos restaurantes, y haciéndolo erróneamente ya que los restaurantes a los cuales nos acercamos eran bastante bonitos, bien presentados y en cuanto al ambiente, si es cierto que es pesado, pero no por nada malo sino que es por el calor que emite la cocina y tal vez la ambientación (más marítima, más “calurosa”) que genera esta sensación relacionada a la experiencia que está brindando el local.

 

A través de la información recogida y los datos recolectados durante nuestro trabajo que además junto con los textos leídos, pudimos comprender que no hay como tal un sincretismo directo en estos lugares sino que la identidad se transforma dando como resultado una mezcla entre las dos culturas, básicamente las personas “rolas” se apropian de la cultura afro y la ponen a su favor en estos negocios y lo hacen por medio de la decoración y las disposición que tienen los mismos, que además sumado a la gastronomía de estos lugares que es muy marcada debido a que (según lo encontrado) realmente ha existido una intervención afro por mínima que sea y hace que de cierta forma estos lugares constituyan una identidad afro; teniendo en cuenta lo encontrado a lo largo de este trabajo podemos afirmar que sí es cierto que existe una mezcla de identidades en los restaurantes de comida marítima de igual manera también sigue existiendo un estigma (como lo mencionamos al comienzo) pues se sigue pensando que el pescado y la comida de mar en general está netamente relacionado con lo afro, pero realmente nos pudimos dar cuenta que esto solo es un imaginario, y tener esta idea y que muchas personas sigan teniendo este pensamiento solo constituye una forma en la que las mismas personas siguen marcando y tachando a las personas negras, y lo hacen desde las prácticas más pequeñas y primigenias, pues dejando de lado muchas cosas, la comida termina siendo solo eso, una hábito primitivo del ser.

 

 

 

 

 

 
BIBLIOGRAFÍA
Viveros Vigoya, M. (2000). Dionisios negros: sexualidad, corporalidad y orden racial en Colombia.
Quijano, A. (1999). ¡ Qué tal raza!.
Fanon, F., & Sartre, J. P. (1969). Los condenados de la tierra. (prefacio) México: Fondo de Cultura económica.
Jaramillo, J. (2019). El candombe argentino como un repertorio de acción cultural popular. Revista Luciérnaga de Comunicación. Vol.11. Núm. 21. Pp. 125-139.
 
Canclini, N. G. (2003). Noticias recientes sobre la hibridación. Trans. Revista transcultural de música, (7), 0.
Sabores del Mar. (2017, febrero 6). [Fotografía]. Recuperado de https://www.facebook.com/1799843880341235/photos/rpp.1799843880341235/1799851597007130/?type=3&theater
Delicias del Pacífico. (2016, agosto 1). [Fotografía]. Recuperado de https://www.facebook.com/photo/?fbid=988557064594939&set=a.611604845623498

ACTUALIDAD

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PESCADERÍAS AFRO EN BOGOTÁ ¿CONSERVAN SU ESENCIA O SE RENUEVA Y RESIGNIFICA SU IDENTIDAD Y LA PERCEPCIÓN DE LAS MISMAS?

Realizado por: Nicolás Vargas Tovar y  Daniel Esteban Munca Santos

pescaderias final

RESUMEN

El presente artículo busca reseñar lo encontrado en algunas pescaderías de la capital colombiana con el fin de encontrar si las mismas guardan relación con la cultura afro como se piensa popularmente o si por el contrario se ha transformado esta percepción, de igual manera se identifican los imaginarios que se tienen de estos espacios y se reconoce la identidad de los mismos pues espacios como estos pueden sufrir de  una resignificación identitaria al estar configuradas en un contexto social diferente al afro.

INTRODUCCIÓN

En el desarrollo de este artículo se planteó y se pensó si realmente las pescaderías de la ciudad eran bien reconocidas afro como una realidad o si por el contrario era solo un imaginario más en la mente de los bogotanos, esto debido a que al pensar en comida marítima inmediatamente se piensa en la cultura y la identidad afrocolombiana. Debido a esto la principal incógnita que surgió en relación a esto fue saber si realmente esta identidad afro se encontraba de manera explícita en los restaurantes/pescaderías o si debido a su contexto social se habían configurado de manera diferente y ahora esta identidad se encontraba en estos lugares, pero de manera implícita en relación al mismo dando como resultado una resignificación de la cualidad identitaria en estos sitios.

 

Este trabajo se realizó mediante una labor de acercamiento, observación e interacción con algunos restaurantes de este tipo en la ciudad, lo más importante del trabajo fue no generar molestia al personal de trabajo de los diferentes locales para que así, nuestro trabajo etnográfico se mantuviera al margen de nuestro objetivo planteado anteriormente, para esto se hizo necesario el no relacionarse más de lo necesario con los trabajadores pues de esta manera nosotros mismos (sin comprometer en gran medida a terceros) notariamos si lo que habíamos planteado en primer lugar (la identidad afro) se notaba de primera mano o si era necesario ser más meticulosos con el trabajo de observación y reconocimiento de estos sitios.

 

Desde el primer momento en que se pensó el tema que se quería trabajar en el artículo a nuestra mente llegó de manera inmediata la pregunta que guió nuestro trabajo, ¿por qué cuando se hace referencia a la comida marítima, se piensa inmediatamente en la cultura afro? pero al pensar esto realmente no se tiene la certeza al día de hoy si esto sigue siendo así, o sea, netamente afro; sí es cierto que las pescaderías están muy relacionadas con la cultura afrocolombiana por diversos factores como su ubicación espacial, la construcción de una identidad regional, sus costumbres y prácticas en relación a la comida, entre otros, también es verdad que muchas veces este pensamiento de “las mejores pescaderías son las de negros porque solo los costeños le meten buena sazón al pez” está fuertemente ligado a una construcción, a un estereotipo que ha sido impuesto por la misma sociedad, pues aunque cierto que estos espacios durante mucho tiempo se han entendido y conocido como lugares de representación afro, debido que la comida marítima está muy ligada a la construcción de identidad costera, y que a lo largo de muchos años por conocimiento popular se sabe que el éxito de las pescaderías es debido a los fieles representantes afrocolombianos que tienen una sazón y un toque especial para estos platillos, sigue siendo una marca impuesta para los afrocolombianos, pero no necesariamente, por ellos, sino por la misma cultura bogotana.

 

Para empezar, se hace necesario entender y analizar si realmente estos lugares se idealizan como espacios de los afros o si por el contrario a lo largo del tiempo se han ido transformando hasta el punto en que ya se pueden hallar restaurantes muy bien enfocados, con una muy buena sazón (aquí podríamos hacer alusión a que se sienta el típico sabor de mar pacífico/atlántico como ha sido denominado popularmente) sin la necesidad de que sean intervenidos por la comunidad negra; también se quiere determinar qué tan influyente ha sido la cultura afrocolombiana en Bogotá para que restaurantes con la temática de comida de mar sean tan apetecidos en la ciudad, que tienen de especial estos lugares, cómo se configuran dependiendo del sector, así como cuál es la diferencia que existe entre la preparación y la sazón de la costa pacífica en relación con la atlántica y viceversa, puesto que por algo existe la diferenciación de las mismas a la hora de hablar de la comida de mar.

 

Es importante conocer cómo se configura (o como se ha transformado) la identidad de estos espacios, pues la comida es un símbolo identitario muy marcado en las personas, ya que la misma en gran manera transmite valores culturales e históricos de un pueblo o de una parte característica del mismo, pues aunque lo negro haya sido desconocido como una parte integral de la sociedad (Vigoya, 2000) , siempre ha estado presente en la misma y en el contexto actual, desconocerlo o relegar ciertas prácticas (como la comida marítima) a una sola parte de la comunidad (en este caso la parte negra) estaría recayendo de nuevo en los estereotipos de definir para qué es bueno un sujeto y para que no. Por la misma razón, entender el porque existe una hibridación (Canclini, 2003) entre la cultura negra y la bogotana se hace de vital importancia para continuar pensando el tema de la resignificación que han tenido espacios como los restaurantes/ pescaderías de la ciudad, y así entender si las  prácticas en relación a la comida han sido transformadas y reevaluadas, o lo bogotano desplazó a lo afro y se quedó con su conocimiento.

Durante la visita a algunos restaurantes no se puede evidenciar a simple vista la distinción entre los negocios (hablando en cuanto al diseño) de los  afro de la región pacífica y la región atlántica colombiana, las personas que trabajan en este lugar son muy cálidas y muy amables con sus comensales. Cuando uno interactúa con ellos es donde uno como cliente nota la diferencia de región. Desde que los afros llegaron a Bogotá el hecho de comer pescado y mariscos dejó de ser un “privilegio” que solo tenían las personas de las regiones costeras de Colombia. Hoy por hoy, con el avance de la tecnología y la economía, Bogotá tiene una ventaja y es el poder conocer otra gastronomía sin salir de la misma ciudad, aunque eso no quita el placer de ir a conocer personalmente esta cocina.

 

De igual manera, entre los lugares que visitamos, y lo que pudimos encontrar es que realmente si existe una apropiación de la cultura afro, pero lo interesante es que en algunos restaurantes, la representación afro solo está en los platos y en ciertos elementos decorativos que hacen alusión a la costa colombiana, de resto, desde sus camareros hasta sus cocineros, son todos de procedencia distinta a la afro; esto lo supimos pues tuvimos la suerte de charlar con uno de los meseros, el cual nos comentó que la presencia afro en este lugar no se ve, pues los cocineros encargados  de preparar la comida, tienen unos dotes excelentes y una sazón magistral, que es prácticamente igual a la marítima nativa (afro), solo en este restaurante tuvimos la oportunidad de hablar con un empleado acerca del tema, pero en otro más, nos dimos cuenta que sucedía algo similar.

También es clave acotar que en los restaurantes donde la presencia afro era más decorativa y ambiente que de personal (refiriéndonos en específico a los cocineros) era en aquellos que se podían considerar más caros y que tampoco eran considerados pescaderías de barrio, si no que se tienen en la percepción de que son restaurantes más finos para ocasiones especiales. Esto nos hizo reflexionar acerca de cómo lo político también está muy implícito en la comida, y en las prácticas cotidianas, de cómo un restaurante y una comida, configura diversas prácticas en relación a la misma, prácticas y costumbres que están estrechamente ligadas a la ubicación en la que se encuentre el restaurante, pues aunque sea la misma comida y en general posea la misma esencia, nunca va a ser igual ir a comer a una pescadería de barrio (como en El Galán) que ir a comer en Castilla a La Subienda, o en Arrecifes en Modelia, y no es necesario ni siquiera mencionar a un lugar como La Fragata Giratoria en Chicó Norte, pues todo lo que existe detrás, no del solo plato, si no de la distribución del poder (Relación Jerárquica en Vigoya V; 2000) transforma totalmente el sentido que se tiene de la comida, en este caso, de las pescaderías.

 

Tras ir entendiendo un poco el cómo se configuran estos sitios y como están entendidos desde la mirada pública, también en este momento podemos traer a la conversación a Aníbal Quijano con su texto “¡Qué tal raza!” (1999) pues logra abordar el tema del racismo desde un punto muy importante y que ponemos en función para continuar hablando de el problema, cuando se habla de raza, el autor nos pone en contexto y nos dice este concepto de “raza” es la idea de dominación social más poderosa que ha existido, el mismo fue inventado por los europeos en los últimos 500 años y además, fue impuesto por estos mismos como el “criterio básico de clasificación universal moderna de la población del mundo”; actualmente Europa tiene el poder mundial (hablando desde la economía, más específicamente desde el capitalismo), además de que es la muestra o resultado de la dominación colonial moderna (Quijano, 1999). Existen diferentes formas de manifestación de poder y la del racismo es la más visible en la actualidad.

 

En el segundo apartado (¿Sexo - “género” y “color” - “raza”?) Quijano (1999) nos habla sobre como se ha creado y aún existe cierto rumor de que los negros son “sucios” en su vida diaria, esto es relacionado directamente con el color de su piel, pues las mismas prácticas sociales y las creencias (estas últimas más ligadas a la religión) han puesto el color negro en un estigma constante, asociado con lo malo, lo feo, lo que no está bien visto y aceptado socialmente; a esto hay que añadir que estas creencias afectan en general a los negros y a todo lo que tenga que ver con ellos, acá directamente hablamos de sus negocios, pues a los mismos también se les ha traspasado este mismo estigma, ya que como anteriormente se había hablado, sí existen muchos rumores o imaginarios alrededor de los mismos tales como los mencionados al principio de este documento, también muchas veces  algunas personas sin conocer los restaurantes caen en el error de dejarse llevar por los imaginarios y tienen comentarios que refuerzan la mala reputación de estos restaurantes, comentarios como: “es que los negros huelen feo”, “esos restaurantes no son aseados” “esos lugares son de un ambiente todo pesado” y menospreciando estos sitios creyendo que no son buenos restaurantes, y haciéndolo erróneamente ya que los restaurantes a los cuales nos acercamos eran bastante bonitos, bien presentados y en cuanto al ambiente, si es cierto que es pesado, pero no por nada malo sino que es por el calor que emite la cocina y tal vez la ambientación (más marítima, más “calurosa”) que genera esta sensación relacionada a la experiencia que está brindando el local.

 

A través de la información recogida y los datos recolectados durante nuestro trabajo que además junto con los textos leídos, pudimos comprender que no hay como tal un sincretismo directo en estos lugares sino que la identidad se transforma dando como resultado una mezcla entre las dos culturas, básicamente las personas “rolas” se apropian de la cultura afro y la ponen a su favor en estos negocios y lo hacen por medio de la decoración y las disposición que tienen los mismos, que además sumado a la gastronomía de estos lugares que es muy marcada debido a que (según lo encontrado) realmente ha existido una intervención afro por mínima que sea y hace que de cierta forma estos lugares constituyan una identidad afro; teniendo en cuenta lo encontrado a lo largo de este trabajo podemos afirmar que sí es cierto que existe una mezcla de identidades en los restaurantes de comida marítima de igual manera también sigue existiendo un estigma (como lo mencionamos al comienzo) pues se sigue pensando que el pescado y la comida de mar en general está netamente relacionado con lo afro, pero realmente nos pudimos dar cuenta que esto solo es un imaginario, y tener esta idea y que muchas personas sigan teniendo este pensamiento solo constituye una forma en la que las mismas personas siguen marcando y tachando a las personas negras, y lo hacen desde las prácticas más pequeñas y primigenias, pues dejando de lado muchas cosas, la comida termina siendo solo eso, una hábito primitivo del ser.

 

 

 

 

 

 
BIBLIOGRAFÍA
Viveros Vigoya, M. (2000). Dionisios negros: sexualidad, corporalidad y orden racial en Colombia.
Quijano, A. (1999). ¡ Qué tal raza!.
Fanon, F., & Sartre, J. P. (1969). Los condenados de la tierra. (prefacio) México: Fondo de Cultura económica.
Jaramillo, J. (2019). El candombe argentino como un repertorio de acción cultural popular. Revista Luciérnaga de Comunicación. Vol.11. Núm. 21. Pp. 125-139.
 
Canclini, N. G. (2003). Noticias recientes sobre la hibridación. Trans. Revista transcultural de música, (7), 0.
Sabores del Mar. (2017, febrero 6). [Fotografía]. Recuperado de https://www.facebook.com/1799843880341235/photos/rpp.1799843880341235/1799851597007130/?type=3&theater
Delicias del Pacífico. (2016, agosto 1). [Fotografía]. Recuperado de https://www.facebook.com/photo/?fbid=988557064594939&set=a.611604845623498

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