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AL SON DE LA CIUDAD: LA MUSICALIDAD AFRO QUE CONSTRUYE IDENTIDAD

Realizado por: Tatiana Cubillos Peña

ciudadela sucre

                       “…Si se olvidan las raíces, se deja de tener valores”

                                          Sonia Bazanta Vides

                                                         Totó la Momposina (2018)

Resumen

Este ejercicio investigativo describe los fenómenos sociales que surgen a partir de la música afrocolombiana desde un escenario distinto al tradicional como lo es la ciudad. Enfrentando términos como comunidad, identidad, estereotipo y territorio los cuales representan imaginarios colectivos dentro de la comunidad afro. Este análisis se realizó con el apoyo del Grupo musical Son de Bella Vista, en los alrededores del barrio Cazucá entre el municipio de Soacha y la ciudad de Bogotá – Colombia.

 Introducción

El presente Ejercicio de investigación tiene como objetivo observar y comprende los fenómenos sociales que surgen a partir de la música afrocolombiana desde distintos escenarios en la ciudad y como estos se confrontan desde el contexto, la población y el territorio tradicional afro para generar una resignificación en sus prácticas musicales.  Para esto se creará contacto con el grupo “Son de Bellavista” un grupo musical con influencia del Pacífico Sur colombiano radicado en Soacha.

La creación de este grupo surge a partir del involucramiento de Academia Artes Guerrero en la zona alta de las montañas del municipio de Soacha. El barrio Cazuca es el resultado del asentamiento de varias comunidades provenientes en su mayoría del Urabá antioqueño y el Chocó. Debido a esto, las prácticas y dinámicas que allí emergen son precisamente un foco de análisis para entender como a partir de la desterritorialización se genera un proceso de transculturalización y en este caso a nivel musical cómo estos procesos han creado identidad en la comunidad en sí.

Por otro lado, la tradición pacifica siempre ha estado llena de currulao, Pat acoré, juga y bunde; ritmos característicos que inundan la zona afro del país y que claramente a nivel rítmico son inspiración para quienes recrean sus sonidos y cuentas sus historias a través del placer que produce la música.

Para este análisis se usará metodología de campo como la etnografía a partir del significado y la forma de Rosana Guber en “Método, Campo y Reflexividad” y de Bronisław Malinowski en “La invención del método etnográfico”. Como metodología investigativa, pero de análisis se estarán usando autores que se relaciones con el análisis discursivo a partir de distintas tesis relacionadas con el tema. Por último, se hará referencia a la identidad a partir de Stuart Hall (2003) y Peter Wade (2002) entre otros.

Un Manglar de Música

Los manglares son ecosistemas costeros y húmedos presentes y típicos de las zonas tropicales y subtropicales, ante todo en zonas pantanosas e inundadas. Presentan una gran riqueza de biodiversidad que nace del contacto entre dos ambientes muy particulares y distintos, el terrestre y el marino [1]

Así como los manglares podría describir la sensación de encontrar tradiciones afro en la ciudad, pero más allá de eso tener la oportunidad de ver cómo estas se desarrollan y se cimientan desde un escenario divergente.

En el caso colombiano durante los últimos años y debido a los desplazamientos forzados de distintas comunidades, las cuales conservan sus tradiciones autóctonas resignificando sus prácticas y dándole un protagonismo característico de las mismas desde otros espacios. Según Glowacka Pitet (2004) La música siempre ha acompañado al hombre, es uno de los rituales mas antiguos de la especie humana que refleja y expresa nuestras emociones pasiones y sentimientos. La música afrocolombiana siempre ha sido marcada por ritmos e instrumentos particulares los cuales están salpicados por la tradición africana que

refleja cómo suena la selva pacifica, cómo diría Javier Pérez, director de la maestría en Músicas Colombianas de la Universidad del Bosque “Son músicas que corresponden a lógicas diferentes, mas de la oralidad, que trascienden lo musical y que están ligadas mas a cuestiones de territorio de la vida diaria. de las relaciones humanas y de la comunidad” (Señal Colombia, 2019)

El objetivo de la observación participante ha sido detectar las situaciones en que se expresan y generan los universos culturales y sociales en su compleja articulación y variedad (Guber Rosana,2001). En este orden de ideas el 15 de marzo de 2020, me dirigí hacia los barrios altos de Cazucá para tener un encuentro no solamente con las personas que allí habitan sino también para tener un contacto mas cercano con los chicos del “Son de Bellavista”. El día se nos fue entre los habitantes de la montaña, entre la marimba de chonta, entre los cununos y los bombos. Instrumentos africanos los cuales se usan para la composición musical sobre todo en la zona pacifica del país.

Unos meses atrás había tenido la oportunidad de verlos en un concierto para la comunidad, en donde entendí que el dialogo grupal se creaba desde allí, desde la

musicalidad. El encuentro de sus raíces se desprende de manera natural cuando suena la música del Son, un formato tradicional que se mezcla con bambuco, juga, bunde e incluso con salsa y dance hall; una hibridación de ritmos que en su mayoría son muy colombianos, con sabor a manglar en medio de una selva de asfalto.

La UNESCO plantea que la diversidad cultural es la multiplicidad de formas en que se expresan las cultural de los grupos y sociedades. Además, estas expresiones se transmiten dentro y entre los grupos.  En el caso musical del “Son de Bellavista” sus canciones expresan precisamente esto, su vida en la montaña de Cazucá, la manera en como jóvenes de 14 y 15 años en un estado de vulnerabilidad recuerdan el pacífico y lo materializan a través de composiciones musicales que siempre van a evocar sus raíces.

Lo que atraviesa a la montaña

La resignificación [2] en las practicas musicales se puede ver como un fenómeno de doble sentido. Por un lado, la forma de hacer música y el cómo ellos adelantan su práctica, se ve determinado por las nuevas condiciones territoriales.

Nestor García Canclini explica que en la perdida de la relación natural con los territorios a nivel geográfico surgen distintos fenómenos que le dan peso a la identidad desde lo social. Se crean procesos de desterritorialización, los cuales agreden directamente a la manera de vivir y concebir la vida en general; lo que permite crear nuevos vínculos con la historia, las costumbres, etc. Sin importar en que contexto se desarrolle.

La música del Son es claramente el reflejo de la teoría aterrizada desde la composición melódica. Las letras de sus canciones son los relatos de cómo se vive en su lugar y cómo se desprende ese día a día a través de música que si bien no les corresponde por el espacio geográfico en donde estos sonidos se crean, si los identifica desde la tradición con la que viene cargada la zona que habitan.

Esta condición permite que la comunidad encuentre desde este tipo de narrativa una manera de contar su historia y de vivirla trayendo procesos que funcionan en simultanea como el pensamiento y el sentimiento. Recordemos que la música como el arte se convierten en un proceso subjetivo, punto de interpretaciones propias las cuales funcionan a través de la experiencia. (Švob-Đokić, "Espacios culturales abiertos en busca de nuevas fronteras).

Si bien la música que componen esta caracterizada por ritmos autóctonos, con el paso del tiempo ésta se ha ido permeando también de los sonidos actuales, dándole un resignificado a nivel musical y a nivel personal lo que García Canclini representaría como el valor de la modernidad que deriva no solo de lo que separa naciones, etnias y clases sino de los cruces sociales en que lo tradicional y lo moderno se mezclan (Canclini 1989. P,14)

 Lo afro que invita a quedarse

Los procesos de desplazamiento forzado son una cruel pero cierta característica que invade el lugar donde habitan los integrantes del grupo Son de Bellavista. Varios de ellos hijos de hombres y mujeres provenientes de Tumaco y Buenaventura que han sabido mantener sus tradiciones en medio de la hostilidad y la vulnerabilidad.

Chicos que han pasado por el Grupo Musical, reconocen que no conocen los lugares de donde provienen sus familias pero que mantener la tradición musical para su comunidad es clave para desarrollar el dialogo entre habitantes y para construir una manera de solventar el peso de vivir en un lugar con tantas problemáticas. Esta mezcla donde lo musical se traduce en procesos de transculturación donde la identidad cultural, y la etnicidad actúan conjuntamente.

La construcción de identidad cultural afro ha sido un proceso largo que se mantiene a niveles escuetos como una singularidad, pero a que termino propio debemos tratar como una pluralidad, hablar de identidades ya que cada una está marcada por distintas características propias desarrolladas desde la ancestralidad que como ya sabemos es forjada desde y por los africanos traídos a América en condiciones de esclavitud.

El término “negro” se acuño como forma de referenciar la experiencia común del racismo y la marginalización en Inglaterra, y que termino proporcionando una categoría organizativa de una nueva política de resistencia entre grupos y comunidades con historias, tradiciones e identidades étnicas muy diferentes (Hall, 2010 , pág. 315)

En Cazucá esta distinción ha marcado una manera de reconocerse desde la otredad. pues como Hall lo afirma el ser “negro” es un símbolo de resistencia que se plasmado en las canciones del Son y que se ven representados en el momento de hacer música en su comunidad.  Pues quienes se apropian de los instrumentos también han adecuado el termino y han interiorizado sus tradiciones como parte de la creación incluso de una cultura de paz, donde nadie segregue al otro por su tono de piel, su manera de hablar y por supuesto su lugar de nacimiento.

Stuart Hall (1961) indica que culturalmente este análisis se formula en términos de una critica a la forma en que los negros fueron posicionados cómo el “otro” silenciado e invisible en los discursos estéticos y culturales predominantemente blancos lo que indica además que aterrizado a la practica musical se convierte en una manera de mostrar las dinámicas sociales que enfrentan cotidianamente los habitantes del barrio Cazuca y cómo esto se convierte en un discurso de identificación territorial.

  La marimba estereotipada

Los estereotipos [3] que surgen dentro de la comunidad afro son cada vez más explorados no solamente dentro de la academia, sino que además se han incorporado a distintas industrias como la televisiva y por supuesto la musical. Estos imaginarios colectivos se vuelven parte de los repertorios de acción [4] de la comunidad afro, pues si bien existe un reconocimiento a partir de la identidad algunas imposiciones terminan aceptándose de manera hegemónica convirtiéndose parte del día del día y como cualquier otro estereotipo convirtiéndose en una meta o en ese algo impuesto por la sociedad.

Los estereotipos no son adquiridos por la experiencia sino transmitidos y recibidos a través de la comunicación de masas o del medio social en el cual se desenvuelven las personas (Viveros Mara, 2016). La particularidad que surge dentro de la música afro es que en primera instancia no es posible imaginársela hecha en la ciudad.

Cuando se pregunta a un habitante del barrio Buenos Aires en Cazucá sobre que evoca el sonido de una marimba no solamente se remontan a su vida en el pacifico sino por el contrario como un efecto de la resignificación también empiezan a apropiar esos sonidos con su vida en el barrio, con su día a día, con eso que es su normalidad.

La creación del grupo musical ha permitido romper con el imaginario de que su melodía solo puede surgir en las zonas costeras y en paralelo que vivir en un lugar olvidado por el Estado solo lleva a un fin que es la delincuencia, el desorden y la pobreza, adjetivos asociados de manera peyorativa con la comunidad afro.

Cuando la música del Son se vuelve parte de la ambientación de la comunidad, ésta se extrapola como un sello de las calles de Cazuca, sus letras que además cuentan sus vivencias diarias son una fuente de historia comunitaria y una práctica cultural que sostiene la narrativa de los relatos colectivos que no dependen ni siquiera de una pigmentocracia [5] por la que se ve atravesada su música cuando resuelven que solo se hace al lado del rio, rodeado de comunidad negra nativa. Corresponde a que incluso los blanco-mestizos ven en la su música pacifica creada en un salón comunal una muestra de identidad y rompimiento de la estructura tradicional.

Pensamientos finales

La cultura, en primer lugar, es la expresión de una nación, de sus preferencias, de sus tabús, de sus modelos (Fanon, F.1961). En ese orden la cultura también está llena de marcas, de símbolos, de experiencias que se forjan desde distintos contextos y que se desarrollan de manera natural hasta que logran adaptarse, transformarse y cumplir con un objetivo que en el caso afro es también una muestra de reconocimiento a partir de lo que los hace, lo que los diferencia, su identidad. “Lo que no se nombra, no existe” (Jaramillo, 2011)”. Y así mismo tampoco se muestra.

La música que es acompañante de historias y de vivencias cotidianas protagoniza también un panorama de arraigamiento de una cultura y de representación de una manera de vivir, donde tal como lo muestra el Son de Bellavista que suena en la ciudad se canta sobre la vida afro en el país, de su gastronomía, de su vulnerabilidad y de lo que los hace ser diversidad en medio de un territorio de hombres de corral [6]

 

El son pacifico por ultimo también se convierte “en un objeto de estudio importante dentro de la colombianidad y de la Colombia diversa que tenemos (…) Se abre un espacio para los estudiosos, para la academia, que ayuda a partir de la investigación que siga viva la cultura (Anchivo, 2019) “

ACTUALIDAD

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AL SON DE LA CIUDAD: LA MUSICALIDAD AFRO QUE CONSTRUYE IDENTIDAD

Realizado por: Tatiana Cubillos Peña

ciudadela sucre

                       “…Si se olvidan las raíces, se deja de tener valores”

                                          Sonia Bazanta Vides

                                                         Totó la Momposina (2018)

Resumen

Este ejercicio investigativo describe los fenómenos sociales que surgen a partir de la música afrocolombiana desde un escenario distinto al tradicional como lo es la ciudad. Enfrentando términos como comunidad, identidad, estereotipo y territorio los cuales representan imaginarios colectivos dentro de la comunidad afro. Este análisis se realizó con el apoyo del Grupo musical Son de Bella Vista, en los alrededores del barrio Cazucá entre el municipio de Soacha y la ciudad de Bogotá – Colombia.

 Introducción

El presente Ejercicio de investigación tiene como objetivo observar y comprende los fenómenos sociales que surgen a partir de la música afrocolombiana desde distintos escenarios en la ciudad y como estos se confrontan desde el contexto, la población y el territorio tradicional afro para generar una resignificación en sus prácticas musicales.  Para esto se creará contacto con el grupo “Son de Bellavista” un grupo musical con influencia del Pacífico Sur colombiano radicado en Soacha.

La creación de este grupo surge a partir del involucramiento de Academia Artes Guerrero en la zona alta de las montañas del municipio de Soacha. El barrio Cazuca es el resultado del asentamiento de varias comunidades provenientes en su mayoría del Urabá antioqueño y el Chocó. Debido a esto, las prácticas y dinámicas que allí emergen son precisamente un foco de análisis para entender como a partir de la desterritorialización se genera un proceso de transculturalización y en este caso a nivel musical cómo estos procesos han creado identidad en la comunidad en sí.

Por otro lado, la tradición pacifica siempre ha estado llena de currulao, Pat acoré, juga y bunde; ritmos característicos que inundan la zona afro del país y que claramente a nivel rítmico son inspiración para quienes recrean sus sonidos y cuentas sus historias a través del placer que produce la música.

Para este análisis se usará metodología de campo como la etnografía a partir del significado y la forma de Rosana Guber en “Método, Campo y Reflexividad” y de Bronisław Malinowski en “La invención del método etnográfico”. Como metodología investigativa, pero de análisis se estarán usando autores que se relaciones con el análisis discursivo a partir de distintas tesis relacionadas con el tema. Por último, se hará referencia a la identidad a partir de Stuart Hall (2003) y Peter Wade (2002) entre otros.

Un Manglar de Música

Los manglares son ecosistemas costeros y húmedos presentes y típicos de las zonas tropicales y subtropicales, ante todo en zonas pantanosas e inundadas. Presentan una gran riqueza de biodiversidad que nace del contacto entre dos ambientes muy particulares y distintos, el terrestre y el marino [1]

Así como los manglares podría describir la sensación de encontrar tradiciones afro en la ciudad, pero más allá de eso tener la oportunidad de ver cómo estas se desarrollan y se cimientan desde un escenario divergente.

En el caso colombiano durante los últimos años y debido a los desplazamientos forzados de distintas comunidades, las cuales conservan sus tradiciones autóctonas resignificando sus prácticas y dándole un protagonismo característico de las mismas desde otros espacios. Según Glowacka Pitet (2004) La música siempre ha acompañado al hombre, es uno de los rituales mas antiguos de la especie humana que refleja y expresa nuestras emociones pasiones y sentimientos. La música afrocolombiana siempre ha sido marcada por ritmos e instrumentos particulares los cuales están salpicados por la tradición africana que

refleja cómo suena la selva pacifica, cómo diría Javier Pérez, director de la maestría en Músicas Colombianas de la Universidad del Bosque “Son músicas que corresponden a lógicas diferentes, mas de la oralidad, que trascienden lo musical y que están ligadas mas a cuestiones de territorio de la vida diaria. de las relaciones humanas y de la comunidad” (Señal Colombia, 2019)

El objetivo de la observación participante ha sido detectar las situaciones en que se expresan y generan los universos culturales y sociales en su compleja articulación y variedad (Guber Rosana,2001). En este orden de ideas el 15 de marzo de 2020, me dirigí hacia los barrios altos de Cazucá para tener un encuentro no solamente con las personas que allí habitan sino también para tener un contacto mas cercano con los chicos del “Son de Bellavista”. El día se nos fue entre los habitantes de la montaña, entre la marimba de chonta, entre los cununos y los bombos. Instrumentos africanos los cuales se usan para la composición musical sobre todo en la zona pacifica del país.

Unos meses atrás había tenido la oportunidad de verlos en un concierto para la comunidad, en donde entendí que el dialogo grupal se creaba desde allí, desde la

musicalidad. El encuentro de sus raíces se desprende de manera natural cuando suena la música del Son, un formato tradicional que se mezcla con bambuco, juga, bunde e incluso con salsa y dance hall; una hibridación de ritmos que en su mayoría son muy colombianos, con sabor a manglar en medio de una selva de asfalto.

La UNESCO plantea que la diversidad cultural es la multiplicidad de formas en que se expresan las cultural de los grupos y sociedades. Además, estas expresiones se transmiten dentro y entre los grupos.  En el caso musical del “Son de Bellavista” sus canciones expresan precisamente esto, su vida en la montaña de Cazucá, la manera en como jóvenes de 14 y 15 años en un estado de vulnerabilidad recuerdan el pacífico y lo materializan a través de composiciones musicales que siempre van a evocar sus raíces.

Lo que atraviesa a la montaña

La resignificación [2] en las practicas musicales se puede ver como un fenómeno de doble sentido. Por un lado, la forma de hacer música y el cómo ellos adelantan su práctica, se ve determinado por las nuevas condiciones territoriales.

Nestor García Canclini explica que en la perdida de la relación natural con los territorios a nivel geográfico surgen distintos fenómenos que le dan peso a la identidad desde lo social. Se crean procesos de desterritorialización, los cuales agreden directamente a la manera de vivir y concebir la vida en general; lo que permite crear nuevos vínculos con la historia, las costumbres, etc. Sin importar en que contexto se desarrolle.

La música del Son es claramente el reflejo de la teoría aterrizada desde la composición melódica. Las letras de sus canciones son los relatos de cómo se vive en su lugar y cómo se desprende ese día a día a través de música que si bien no les corresponde por el espacio geográfico en donde estos sonidos se crean, si los identifica desde la tradición con la que viene cargada la zona que habitan.

Esta condición permite que la comunidad encuentre desde este tipo de narrativa una manera de contar su historia y de vivirla trayendo procesos que funcionan en simultanea como el pensamiento y el sentimiento. Recordemos que la música como el arte se convierten en un proceso subjetivo, punto de interpretaciones propias las cuales funcionan a través de la experiencia. (Švob-Đokić, "Espacios culturales abiertos en busca de nuevas fronteras).

Si bien la música que componen esta caracterizada por ritmos autóctonos, con el paso del tiempo ésta se ha ido permeando también de los sonidos actuales, dándole un resignificado a nivel musical y a nivel personal lo que García Canclini representaría como el valor de la modernidad que deriva no solo de lo que separa naciones, etnias y clases sino de los cruces sociales en que lo tradicional y lo moderno se mezclan (Canclini 1989. P,14)

 Lo afro que invita a quedarse

Los procesos de desplazamiento forzado son una cruel pero cierta característica que invade el lugar donde habitan los integrantes del grupo Son de Bellavista. Varios de ellos hijos de hombres y mujeres provenientes de Tumaco y Buenaventura que han sabido mantener sus tradiciones en medio de la hostilidad y la vulnerabilidad.

Chicos que han pasado por el Grupo Musical, reconocen que no conocen los lugares de donde provienen sus familias pero que mantener la tradición musical para su comunidad es clave para desarrollar el dialogo entre habitantes y para construir una manera de solventar el peso de vivir en un lugar con tantas problemáticas. Esta mezcla donde lo musical se traduce en procesos de transculturación donde la identidad cultural, y la etnicidad actúan conjuntamente.

La construcción de identidad cultural afro ha sido un proceso largo que se mantiene a niveles escuetos como una singularidad, pero a que termino propio debemos tratar como una pluralidad, hablar de identidades ya que cada una está marcada por distintas características propias desarrolladas desde la ancestralidad que como ya sabemos es forjada desde y por los africanos traídos a América en condiciones de esclavitud.

El término “negro” se acuño como forma de referenciar la experiencia común del racismo y la marginalización en Inglaterra, y que termino proporcionando una categoría organizativa de una nueva política de resistencia entre grupos y comunidades con historias, tradiciones e identidades étnicas muy diferentes (Hall, 2010 , pág. 315)

En Cazucá esta distinción ha marcado una manera de reconocerse desde la otredad. pues como Hall lo afirma el ser “negro” es un símbolo de resistencia que se plasmado en las canciones del Son y que se ven representados en el momento de hacer música en su comunidad.  Pues quienes se apropian de los instrumentos también han adecuado el termino y han interiorizado sus tradiciones como parte de la creación incluso de una cultura de paz, donde nadie segregue al otro por su tono de piel, su manera de hablar y por supuesto su lugar de nacimiento.

Stuart Hall (1961) indica que culturalmente este análisis se formula en términos de una critica a la forma en que los negros fueron posicionados cómo el “otro” silenciado e invisible en los discursos estéticos y culturales predominantemente blancos lo que indica además que aterrizado a la practica musical se convierte en una manera de mostrar las dinámicas sociales que enfrentan cotidianamente los habitantes del barrio Cazuca y cómo esto se convierte en un discurso de identificación territorial.

  La marimba estereotipada

Los estereotipos [3] que surgen dentro de la comunidad afro son cada vez más explorados no solamente dentro de la academia, sino que además se han incorporado a distintas industrias como la televisiva y por supuesto la musical. Estos imaginarios colectivos se vuelven parte de los repertorios de acción [4] de la comunidad afro, pues si bien existe un reconocimiento a partir de la identidad algunas imposiciones terminan aceptándose de manera hegemónica convirtiéndose parte del día del día y como cualquier otro estereotipo convirtiéndose en una meta o en ese algo impuesto por la sociedad.

Los estereotipos no son adquiridos por la experiencia sino transmitidos y recibidos a través de la comunicación de masas o del medio social en el cual se desenvuelven las personas (Viveros Mara, 2016). La particularidad que surge dentro de la música afro es que en primera instancia no es posible imaginársela hecha en la ciudad.

Cuando se pregunta a un habitante del barrio Buenos Aires en Cazucá sobre que evoca el sonido de una marimba no solamente se remontan a su vida en el pacifico sino por el contrario como un efecto de la resignificación también empiezan a apropiar esos sonidos con su vida en el barrio, con su día a día, con eso que es su normalidad.

La creación del grupo musical ha permitido romper con el imaginario de que su melodía solo puede surgir en las zonas costeras y en paralelo que vivir en un lugar olvidado por el Estado solo lleva a un fin que es la delincuencia, el desorden y la pobreza, adjetivos asociados de manera peyorativa con la comunidad afro.

Cuando la música del Son se vuelve parte de la ambientación de la comunidad, ésta se extrapola como un sello de las calles de Cazuca, sus letras que además cuentan sus vivencias diarias son una fuente de historia comunitaria y una práctica cultural que sostiene la narrativa de los relatos colectivos que no dependen ni siquiera de una pigmentocracia [5] por la que se ve atravesada su música cuando resuelven que solo se hace al lado del rio, rodeado de comunidad negra nativa. Corresponde a que incluso los blanco-mestizos ven en la su música pacifica creada en un salón comunal una muestra de identidad y rompimiento de la estructura tradicional.

Pensamientos finales

La cultura, en primer lugar, es la expresión de una nación, de sus preferencias, de sus tabús, de sus modelos (Fanon, F.1961). En ese orden la cultura también está llena de marcas, de símbolos, de experiencias que se forjan desde distintos contextos y que se desarrollan de manera natural hasta que logran adaptarse, transformarse y cumplir con un objetivo que en el caso afro es también una muestra de reconocimiento a partir de lo que los hace, lo que los diferencia, su identidad. “Lo que no se nombra, no existe” (Jaramillo, 2011)”. Y así mismo tampoco se muestra.

La música que es acompañante de historias y de vivencias cotidianas protagoniza también un panorama de arraigamiento de una cultura y de representación de una manera de vivir, donde tal como lo muestra el Son de Bellavista que suena en la ciudad se canta sobre la vida afro en el país, de su gastronomía, de su vulnerabilidad y de lo que los hace ser diversidad en medio de un territorio de hombres de corral [6]

 

El son pacifico por ultimo también se convierte “en un objeto de estudio importante dentro de la colombianidad y de la Colombia diversa que tenemos (…) Se abre un espacio para los estudiosos, para la academia, que ayuda a partir de la investigación que siga viva la cultura (Anchivo, 2019) “

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