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AFROS ANTE BLANCO MESTIZOS EN UN RINCÓN DE LA CIUDAD

Realizado por: Gabriel Esteban Benítez Rozo

Estudiante del Departamento de Comunicación Social y Periodismo, Universidad Central

Resumen:

Bogotá como capital del país se presenta como un microcosmos a disposición de los más numerosos procesos de interacción, consolidación, surgimiento de identidades culturales, sociales y de construcción del espacio común en el marco de un fuerte suceso de confluencia.  En el siguiente artículo se pretende describir desde un enfoque investigativo, el encuentro entre dos aparentemente delimitadas formas de identidad: la población Blanco mestiza y la población Afro, entendidas además como opuestas, en un mismo espacio: Britalia, Kennedy, un trozo de periferia, en una ciudad que no deja de crecer.

322 3058540 W

Foto tomada de: Britannica ImageQuest - imageBROKER/Christian Kapteyn
 

Introducción                                                

Delimitando el espacio de observación en una zona particular de la periferia capitalina nos centramos en el acercamiento analítico de cómo se entiende el espacio público de Britalia-Kennedy desde el punto focal en los estereotipos y/o imaginarios propios de la población Blanco mestiza hacia lo que supone su diferencia inmediata: la población Afro. Ya que existe y es notoria una mayoría de habitantes afro en éste, “su”, espacio.

 Couple walking down sloping street, Bogota

Foto tomada de: Britannica ImageQuest - imageBROKER/Christian Kapteyn

Blanco mestizos y Afro

Lo blanco mestizo nace y hace parte de una identidad nacional mexicana y es una creación política-ideológica. Luego se convierte en un concepto globalizador que define y categoriza: la diferencia o la mezcolanza entre ideologías, costumbres y algunas observaciones biológicas, entre iberoamericanos y anglosajonas o entre españoles e indígenas, volviéndose así un rasgo distintivo que sostiene la hegemonía existente entre naciones iberoamericanas con respecto a las naciones anglosajonas. (Zermeño, 2008) . Esta aparece por primera vez de forma explícita como una festividad:

Festividad que aparece por primera vez durante la celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América en 1892 y que se traslada a México para celebrar el día del mestizaje o mezcla de la raza indígena y española. Es transportada no por el régimen porfirista, sino por el régimen de la revolución encabezada por Venustiano Carranza en 1917 (Miguel Rodriguez). (Zermeño, 2008)

Para llevar a cabo el desarrollo de este objetivo se abordaron dos líneas objeto. En primer lugar, la población que reside en Britalia y hace parte de la comunidad afro o, la población que reside, también, en el mismo espacio y, hace parte de la comunidad blanco mestiza. La segunda línea se centrará en el contraste de personas afro y blanco mestizas que no residen en el barrio Britalia y cómo lo entienden al verlo por primera vez.

El lugar donde se hizo la recolección de información además de la observación, fue entre la carrera 81b con intersección en la calle 49 sur hasta la carrera 81c con intersección en la calle 47 sur.

La recolección de datos se hizo por medio de varios acercamientos cotidianos con los habitantes de este espacio; pretendiendo tener como resultado el imaginario o estereotipo que tiene una persona blanca mestiza frente a una mayoría de habitantes afros en la zona ya delimitada.

Little boy eating an ice cream, Bogota

Foto tomada de:  Britannica ImageQuest - SuperStock/ Universal Images Group

Estereotipos e Imaginarios

Jaramillo (2015) en la ponencia (re)presentaciones, imaginarios y estereotipos de la cuestión afrocolombiana en prensa virtual local y regional, significa el estereotipo partiendo desde un análisis acerca de la enunciación. Exponiendo la importancia de cómo el sentido y la manera en que enunciamos a los demás hace parte de la creación y perduración de los estereotipos, ya que no hay presencia en los medios, ni en la cotidianidad de espacios con una finalidad de homogeneización y diversidad cultural. Entendiendo así el estereotipo como una amalgama social (por el sentido de enunciación), pero también histórica en el campo colombiano, además de cultural.

Siguiendo el interés fundamental de este ejercicio de investigación, a saber, el punto focal del sujeto blanco mestizo, sus maneras de entender- se y ver-se, en un punto espacial específico al sur de la ciudad. Las diferentes formas de sujeto se proyectan en un plano múltiple y simultáneo de construcciones de realidad poniendo de manifiesto conceptos cruciales para el pensamiento de la subjetividad misma, así, entonces, imaginario y estereotipo, puestos en una constante relación de contraposición y correlación.

En Imaginarios urbanos (2000), Armando Silva define el imaginario como la actitud virtual que se superpone a una realidad, y hace existentes varias formas alternas de experimentar la misma.

Un tipo de imaginario se puede dar si la realidad es opacada por el imaginario, por la virtualidad de lo que queremos ver o creer. Por ejemplo: los cotidianos transeúntes  de la ciudad  van ignorando a los habitantes de calle que están ubicados en cualquier andén posible, porque así los habitantes de calle sean una realidad de la ciudad, los transeúntes hacen como si no existieran. Y es ahí cuando se superpone el imaginario de una ciudad que está establecida en condiciones igualitarias, pero decide casi que invisibilizar o hacer como si esas personas no existieran. Esta es una clara ejemplificación de un imaginario; en el que la virtualidad del imaginario, se sobrepone a la realidad.

Con lo anteriormente dicho podemos entender los imaginarios como concepciones y conceptualizaciones virtuales, que se superponen a la formas como se presentan. Las formas de experimentar todo lo que experimenta una persona en el momento que sea. Puede haber imaginarios  que generalmente se superponen a la realidad, pero sobre todo se trata de mostrar la manera  como se constituyen las formas de hacer, de experimentar ciertas cosas que no existen pero se presentan solamente desde una virtualidad. (Silva, 2000)

Por su parte, Stuar Hall en Sin garantías: trayectorias y problemáticas en estudios culturales.(2010) define a detalle los estereotipos o las prácticas estereotipantes, como aquellas que buscan reducir a la gente a unos pocos rasgos esenciales y supuestamente  fijos en la naturaleza, además se entiende como una “estrategia de hendimiento”  la cual divide lo normal y lo aceptable de lo anormal e inaceptable, expulsando todo lo que no encaja en ese criterio de normalidad, entonces, el estereotipo establece límites para normalidad y con esto fronteras simbólicas “entre lo “normal” y lo “desviante”, lo “normal” y lo “patológico”, lo “aceptable” y lo “inaceptable”, lo que “pertenece” y lo que no pertenece o lo que es Otro”, entre “internos” y “externos”, nosotros y ellos”(P. 430).

 Entendiendo estos dos conceptos como el eje teórico de este ejercicio investigativo, podemos afirmar que en una primera instancia del trabajo de campo se notaron constantes  prácticas estereotipadas al tratar de  identificar la cantidad de personas afros que constituyen este barrio, ya que se asume la raza de una persona por el color o la anatomía biológica que posee, se trata de identificar estos componentes anatómicos  como puntos de referencia ya que están naturalizados fuera de los límites de lo supuestamente “normal” y  lo notamos como algo diferente, como un contraste y por eso consideramos fácil señalarlos. Así, las prácticas de ocio genuinas dan lugar al encuentro espontáneo de las dos poblaciones y la identificación cuantitativa por diferencia se dificulta:    

En la cancha frente a la parroquia San Justino Martin sobre la carrera 81C, a las 3:35 PM se lleva a cabo un campeonato interbarrios de microfútbol de jóvenes hombres, a pesar de las condiciones climáticas de este día, que fueron una intensa lluvia en la mañana y en la tarde una brisa que lleva consigo un roció de agua. Hay una gran cantidad de personas afros y blanco mestizos en una coacción constante, aunque no es posible confirmar a simple vista que había una mayor presencia afro. Una hora de observación más tarde. Se evidencia que el color de piel juega un papel fundamental ya que a pesar de que la tez de algunos visitantes a este evento no era del todo negra, tenían rasgos anatómicos en su rostro que inclinaban a una fácil familiarización con esta comunidad (Diario de campo, 23 de febrero, 2020).

Tenemos, entonces, un primer bosquejo de cómo analiza el espacio de Britalia un grupo de personas blanco mestizas que no conocían este lugar.  De este hecho estereotipante surgen dos vertientes importantes de analizar.  Una, el factor herrado y heredado  de pretender encontrar rasgos biológicos asociados con un grupo determinado. En ¡Qué tal raza Quijano! afirma que no es posible asociar el color con la raza, ya que el concepto “color” no tiene en un principio ninguna connotación  racial, ya que el concepto de “raza” nace antes que el de color. De igual manera se hace imposible asociar  de manera biológica raza con color ya que no existe en el organismo humano algún órgano que regule las características externas de un sujeto:

La idea de “raza” nace con “América” y originalmente se refiere, presumiblemente, a las diferencias fenotípicas entre “indios” y conquistadores, principalmente “castellanos”10 (10). Sin embargo, las primeras gentes dominadas a las que los futuros europeos aplican la idea de “color” no fueron los “indios”. Fueron los esclavos secuestrados y negociados desde las costas de lo que ahora se conoce como África y a quienes se llamará “negros”. (Quijano, 1999)

La segunda vertiente a analizar es la diferencia como factor primordial a la hora de darle significado a algo o alguien. Cuando se busca analizar un espacio delimitado en busca de personajes afros, en realidad no se busca una identidad o “raza” en específico, sino, unos rasgos constituidos y naturalizados como diferentes, que “identifican” el ser afro desde el punto de vista de las personas blanco mestizas. (Quijano, 1999)

El significado según Saussure no podría existir sin la diferencia, ya que el color negro lo entendemos gracias a su contraste, el color blanco, es la diferencia entre blanco y negro la que está cargada de significado mas no el propio color, con esto el significado se categoriza como relacional y depende de la diferencia entre opuestos, como: el día/ la noche, masculino/femenino. Al tratar de identificar a las personas afro siendo sujetos blanco mestizos los principales recursos será buscar la diferencia más cercana y es su propia corporeidad. Esto es reflejo de una idealización imaginaria del orden al que deberíamos propender, que ciertamente no se da según las observaciones en el diario de campo. Donde supuestamente entendemos las identidades culturales y estamos en un país específico donde no existe posibilidad alguna de afectar la identidad del otro ya que vivimos en “condiciones igualitarias”.

 

Negritud

En Britalia-Kennedy existe una variedad extensa de prácticas de representación por medio de lugares que interrumpen la virtualidad a diario de lo público y lo privado como lo son los establecimientos que prestan un servicio, estas pueden ser entendidas desde dos puntos de vista, la primera se presenta entonces como un imaginario cuantitativo que altera la noción de la cantidad de  habitantes por segmento espacial; cada cuadra precisa mínimo un establecimiento comercial diferente para cada tipo de servicio que considera debe suplir, pero con regularidad el número llega a ser hasta de tres establecimientos por cuadra para cada tipo de servicio, en un barrio de cuatro cuadras, lo arroja un resultado de hasta 12 establecimientos comerciales para un solo barrio. Allí se evidencia que la población de cada barrio tiene una noción de desmesura en la cantidad de habitantes y es así mismo como van a experimentar su espacio. (Silva, 2000). Por ejemplo, los establecimientos públicos determinados para la confluencia masiva de habitantes se constituyen desde prácticas de representación no propias de la capital, y sin embargo asimiladas como tal, precisamente por el influjo en Bogotá de las poblaciones afro, y en consecuencia su cultura: la música o la forma de vestir:

Haciendo un recorrido completo por Britalia, a las 6:30, se evidencia una manifestación cultural a través de los comercios que se encuentran ubicados desde la calle 81B hasta la interacción de la carrera 81C con calle 47 sur. Los bares y barberías cuentan con una clientela afro, que hace necesario adecuar los estilos de estos comercios para sus consumidores. Entonces encontramos una constante en este comercio: la música, ya que suele escucharse los mismos géneros musicales por ejemplo champeta, salsa choque, salsa, vallenato. Géneros todos pertenecientes a la región pacífica y caribe del país. (Diario de campo, 8 de marzo, 2020).

Al mismo tiempo se abre lugar al fortalecimiento de la identidad afro. Las prácticas de representación mencionadas desde el concepto de la negritud, no según Aime Cesaire que la define como una forma de rebelión frente al sistema mundial de la cultura, sino, más bien, como lo define Ali Farka Toure quien toma el concepto de la negritud como lo bello de lo negro, y con esto eliminar los prejuicios de inferioridad del hombre negro frente al blanco. (Cordobés, 2008). Para lo cual, primeramente, se posiciona desde el cuestionamiento de sí ante su propio ser en la sociedad. En Sin garantías: trayectorias y problemáticas en estudios culturales Stuar Hall realiza una definición desde el acercamiento apreciativo, analítico de Mary Douglas:

Mary Douglas sostiene que lo que realmente turba el orden cultural es cuando las cosas se manifiestan en categorías equivocadas o cuando las cosas no encajan en alguna categoría: una sustancia como el mercurio, por ejemplo, que es un metal, pero también es un líquido o un grupo social como los mulatos que no son ni “blancos” ni “negros” sino que flotan ambi-guamente en alguna zona híbrida inestable no determinada (Stallybrass y White 1986) (Hall, 2010. Cap. 19, El espectáculo del “otro”)

 Viejo, Afrocolombiano en la barriada de Bajamar,

Foto tomada de: Britannica ImageQuest- imageBROKER/Christian Kapteyn

Con base en esta de forma de entender a los mulatos como una categoría o un grupo social que no es estable en lo parámetros sociales ordinarios, porque no son en su totalidad blancos ni tampoco afros; de ahí, podemos entender o asociar el concepto de blanco mestizo como un grupo social que simplemente busca hacer notoria una diferencia o darle oportunidad a la otredad, de tal manera que encierra y determina a un grupo específico por rasgos biológicos en un determinado concepto, pero, a su vez, cuestiona la solidez de toda identidad, incluso definida así misma con respecto a otra, como hegemónica :

Las Culturas estables requieren que las cosas permanezcan en el lugar asignado. Las fronteras simbólicas mantienen las categorías “puras”, dando a las culturas significado e identidad única. Lo que desestabiliza la cultura es “la materia fuera de lugar”: la ruptura de nuestras reglas y códigos no escritos. La tierra en el jardín está bien, pero en la habitación es “asunto fuera de lugar”, un signo de contaminación, de fronteras simbólicas que están siendo violadas, de tabúes rotos. Lo que hacemos con “los asuntos fuera de su lugar” es barrerlos y tirarlos, restaurar el orden, restablecer los asuntos a su normalidad. La retirada de muchas culturas hacia el “cerramiento” contra los intrusos, extranjeros y “otros” es parte del mismo proceso de purificación (Kristeva, 1982) (Hall, S, 2010. Cap. 19, El espectáculo del “otro")

Britalia, entonces, irrumpe con el orden de la cultura, ya que, allí es posible, fuera de todo estereotipo e imaginario, la interacción y coacción entre habitantes afros y habitantes blanco mestizos; incluso se evidencia una adaptación natural por parte de las personas blanco mestizas a este territorio transformado desde prácticas no propias del blanco mestizo, pero que terminan por constituir nuevas subjetividades. Hecho que nos obliga a volver sobre el carácter periférico del territorio, factor fundamental que determina el desarrollo interrelacional con base en sus posibilidades abiertas o todo tipo de juegos de contraste e intersección:                                    

“…a pesar de que existe el imaginario citadino de que muchos de los barrios del sur de Bogotá se centran básicamente en el comercio informal, además del expendio de drogas. Se tiene un imaginario errado  del barrio Britalia, encaminado en la concepción de diferencia hacia una población en multitud, la población afro, como una amenaza potencial, simplemente por ser distinta o por salir de los límites de una supuesta normalidad,  se piensa en no darle el mismo reconocimiento que tienen los blancos mestizos. Podemos entender entonces el espacio de Britalia como marcado por imaginarios y estereotipos (Diario de campo, 15 de marzo, 2019).

El enfoque en el punto de partida de este ejercicio investigativo  está planteado desde un pensamiento individual como una persona blanca mestiza, pretendiendo encontrar en la realidad imaginarios como la imposibilidad de coacción o de participación entre afros y  blanco mestizos y, aún peor,  pretender entender la visión blanco mestiza  frente a los afro en Britalia, como si fuese extraño la aglomeración de personas afros en un lugar y la visión blanco mestiza tuviera que hacer una diferenciación entre una multitud afro y una multitud blanco mestiza.Sin embargo, el ejercicio investigativo permite experimentar y comprender el espacio desde un foco en progresiva transformación; desde el polo diferenciador adoptado en un inicio al descubrimiento de la otredad como factor fundamental y constitutivo de la identidad propia en el concepto de espacio común. 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Cordobes, F. (2008). El discurso anticolonial de Aime Cesaire. Alicante, España: biblioteca virtual miguel de cervantes.
Espacio académico: Estudios de la cuestión afro en territorios periodísticos y comunicativos, Departamento de Comunicación Social y Periodismo, Universidad Central, 2020.
Hall, S. (2010). Sin garantías: trayectorias y problemáticas en estudios culturales. Quito, Ecuador: universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador.
Jaramillo, J. (2015). (re)presentaciones, imaginarios y estereotipos de la cuestión afrocolombiana en prensa virtual local y regional. Ponenccia Universidad EAFIT.
Jaramillo, J. (2019). El candombe argentino como un repertorio de acción cultural popular. Revista Luciérnaga de Comunicación. Vol.11. Núm. 21. Pp. 125-139.
Quijano, A. (1999). ¡Qué tal raza! Quito, Ecuador: CAAP
Silva, A. (2000). Imaginarios urbanos. Bogotá, Colombia: Tercer mundo.
Zermeño, G. (2008). Del mestizo al mestizaje: arqueología de un concepto.

ACTUALIDAD

ACTUALIDAD

AFROS ANTE BLANCO MESTIZOS EN UN RINCÓN DE LA CIUDAD

Realizado por: Gabriel Esteban Benítez Rozo

Estudiante del Departamento de Comunicación Social y Periodismo, Universidad Central

Resumen:

Bogotá como capital del país se presenta como un microcosmos a disposición de los más numerosos procesos de interacción, consolidación, surgimiento de identidades culturales, sociales y de construcción del espacio común en el marco de un fuerte suceso de confluencia.  En el siguiente artículo se pretende describir desde un enfoque investigativo, el encuentro entre dos aparentemente delimitadas formas de identidad: la población Blanco mestiza y la población Afro, entendidas además como opuestas, en un mismo espacio: Britalia, Kennedy, un trozo de periferia, en una ciudad que no deja de crecer.

322 3058540 W

Foto tomada de: Britannica ImageQuest - imageBROKER/Christian Kapteyn
 

Introducción                                                

Delimitando el espacio de observación en una zona particular de la periferia capitalina nos centramos en el acercamiento analítico de cómo se entiende el espacio público de Britalia-Kennedy desde el punto focal en los estereotipos y/o imaginarios propios de la población Blanco mestiza hacia lo que supone su diferencia inmediata: la población Afro. Ya que existe y es notoria una mayoría de habitantes afro en éste, “su”, espacio.

 Couple walking down sloping street, Bogota

Foto tomada de: Britannica ImageQuest - imageBROKER/Christian Kapteyn

Blanco mestizos y Afro

Lo blanco mestizo nace y hace parte de una identidad nacional mexicana y es una creación política-ideológica. Luego se convierte en un concepto globalizador que define y categoriza: la diferencia o la mezcolanza entre ideologías, costumbres y algunas observaciones biológicas, entre iberoamericanos y anglosajonas o entre españoles e indígenas, volviéndose así un rasgo distintivo que sostiene la hegemonía existente entre naciones iberoamericanas con respecto a las naciones anglosajonas. (Zermeño, 2008) . Esta aparece por primera vez de forma explícita como una festividad:

Festividad que aparece por primera vez durante la celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América en 1892 y que se traslada a México para celebrar el día del mestizaje o mezcla de la raza indígena y española. Es transportada no por el régimen porfirista, sino por el régimen de la revolución encabezada por Venustiano Carranza en 1917 (Miguel Rodriguez). (Zermeño, 2008)

Para llevar a cabo el desarrollo de este objetivo se abordaron dos líneas objeto. En primer lugar, la población que reside en Britalia y hace parte de la comunidad afro o, la población que reside, también, en el mismo espacio y, hace parte de la comunidad blanco mestiza. La segunda línea se centrará en el contraste de personas afro y blanco mestizas que no residen en el barrio Britalia y cómo lo entienden al verlo por primera vez.

El lugar donde se hizo la recolección de información además de la observación, fue entre la carrera 81b con intersección en la calle 49 sur hasta la carrera 81c con intersección en la calle 47 sur.

La recolección de datos se hizo por medio de varios acercamientos cotidianos con los habitantes de este espacio; pretendiendo tener como resultado el imaginario o estereotipo que tiene una persona blanca mestiza frente a una mayoría de habitantes afros en la zona ya delimitada.

Little boy eating an ice cream, Bogota

Foto tomada de:  Britannica ImageQuest - SuperStock/ Universal Images Group

Estereotipos e Imaginarios

Jaramillo (2015) en la ponencia (re)presentaciones, imaginarios y estereotipos de la cuestión afrocolombiana en prensa virtual local y regional, significa el estereotipo partiendo desde un análisis acerca de la enunciación. Exponiendo la importancia de cómo el sentido y la manera en que enunciamos a los demás hace parte de la creación y perduración de los estereotipos, ya que no hay presencia en los medios, ni en la cotidianidad de espacios con una finalidad de homogeneización y diversidad cultural. Entendiendo así el estereotipo como una amalgama social (por el sentido de enunciación), pero también histórica en el campo colombiano, además de cultural.

Siguiendo el interés fundamental de este ejercicio de investigación, a saber, el punto focal del sujeto blanco mestizo, sus maneras de entender- se y ver-se, en un punto espacial específico al sur de la ciudad. Las diferentes formas de sujeto se proyectan en un plano múltiple y simultáneo de construcciones de realidad poniendo de manifiesto conceptos cruciales para el pensamiento de la subjetividad misma, así, entonces, imaginario y estereotipo, puestos en una constante relación de contraposición y correlación.

En Imaginarios urbanos (2000), Armando Silva define el imaginario como la actitud virtual que se superpone a una realidad, y hace existentes varias formas alternas de experimentar la misma.

Un tipo de imaginario se puede dar si la realidad es opacada por el imaginario, por la virtualidad de lo que queremos ver o creer. Por ejemplo: los cotidianos transeúntes  de la ciudad  van ignorando a los habitantes de calle que están ubicados en cualquier andén posible, porque así los habitantes de calle sean una realidad de la ciudad, los transeúntes hacen como si no existieran. Y es ahí cuando se superpone el imaginario de una ciudad que está establecida en condiciones igualitarias, pero decide casi que invisibilizar o hacer como si esas personas no existieran. Esta es una clara ejemplificación de un imaginario; en el que la virtualidad del imaginario, se sobrepone a la realidad.

Con lo anteriormente dicho podemos entender los imaginarios como concepciones y conceptualizaciones virtuales, que se superponen a la formas como se presentan. Las formas de experimentar todo lo que experimenta una persona en el momento que sea. Puede haber imaginarios  que generalmente se superponen a la realidad, pero sobre todo se trata de mostrar la manera  como se constituyen las formas de hacer, de experimentar ciertas cosas que no existen pero se presentan solamente desde una virtualidad. (Silva, 2000)

Por su parte, Stuar Hall en Sin garantías: trayectorias y problemáticas en estudios culturales.(2010) define a detalle los estereotipos o las prácticas estereotipantes, como aquellas que buscan reducir a la gente a unos pocos rasgos esenciales y supuestamente  fijos en la naturaleza, además se entiende como una “estrategia de hendimiento”  la cual divide lo normal y lo aceptable de lo anormal e inaceptable, expulsando todo lo que no encaja en ese criterio de normalidad, entonces, el estereotipo establece límites para normalidad y con esto fronteras simbólicas “entre lo “normal” y lo “desviante”, lo “normal” y lo “patológico”, lo “aceptable” y lo “inaceptable”, lo que “pertenece” y lo que no pertenece o lo que es Otro”, entre “internos” y “externos”, nosotros y ellos”(P. 430).

 Entendiendo estos dos conceptos como el eje teórico de este ejercicio investigativo, podemos afirmar que en una primera instancia del trabajo de campo se notaron constantes  prácticas estereotipadas al tratar de  identificar la cantidad de personas afros que constituyen este barrio, ya que se asume la raza de una persona por el color o la anatomía biológica que posee, se trata de identificar estos componentes anatómicos  como puntos de referencia ya que están naturalizados fuera de los límites de lo supuestamente “normal” y  lo notamos como algo diferente, como un contraste y por eso consideramos fácil señalarlos. Así, las prácticas de ocio genuinas dan lugar al encuentro espontáneo de las dos poblaciones y la identificación cuantitativa por diferencia se dificulta:    

En la cancha frente a la parroquia San Justino Martin sobre la carrera 81C, a las 3:35 PM se lleva a cabo un campeonato interbarrios de microfútbol de jóvenes hombres, a pesar de las condiciones climáticas de este día, que fueron una intensa lluvia en la mañana y en la tarde una brisa que lleva consigo un roció de agua. Hay una gran cantidad de personas afros y blanco mestizos en una coacción constante, aunque no es posible confirmar a simple vista que había una mayor presencia afro. Una hora de observación más tarde. Se evidencia que el color de piel juega un papel fundamental ya que a pesar de que la tez de algunos visitantes a este evento no era del todo negra, tenían rasgos anatómicos en su rostro que inclinaban a una fácil familiarización con esta comunidad (Diario de campo, 23 de febrero, 2020).

Tenemos, entonces, un primer bosquejo de cómo analiza el espacio de Britalia un grupo de personas blanco mestizas que no conocían este lugar.  De este hecho estereotipante surgen dos vertientes importantes de analizar.  Una, el factor herrado y heredado  de pretender encontrar rasgos biológicos asociados con un grupo determinado. En ¡Qué tal raza Quijano! afirma que no es posible asociar el color con la raza, ya que el concepto “color” no tiene en un principio ninguna connotación  racial, ya que el concepto de “raza” nace antes que el de color. De igual manera se hace imposible asociar  de manera biológica raza con color ya que no existe en el organismo humano algún órgano que regule las características externas de un sujeto:

La idea de “raza” nace con “América” y originalmente se refiere, presumiblemente, a las diferencias fenotípicas entre “indios” y conquistadores, principalmente “castellanos”10 (10). Sin embargo, las primeras gentes dominadas a las que los futuros europeos aplican la idea de “color” no fueron los “indios”. Fueron los esclavos secuestrados y negociados desde las costas de lo que ahora se conoce como África y a quienes se llamará “negros”. (Quijano, 1999)

La segunda vertiente a analizar es la diferencia como factor primordial a la hora de darle significado a algo o alguien. Cuando se busca analizar un espacio delimitado en busca de personajes afros, en realidad no se busca una identidad o “raza” en específico, sino, unos rasgos constituidos y naturalizados como diferentes, que “identifican” el ser afro desde el punto de vista de las personas blanco mestizas. (Quijano, 1999)

El significado según Saussure no podría existir sin la diferencia, ya que el color negro lo entendemos gracias a su contraste, el color blanco, es la diferencia entre blanco y negro la que está cargada de significado mas no el propio color, con esto el significado se categoriza como relacional y depende de la diferencia entre opuestos, como: el día/ la noche, masculino/femenino. Al tratar de identificar a las personas afro siendo sujetos blanco mestizos los principales recursos será buscar la diferencia más cercana y es su propia corporeidad. Esto es reflejo de una idealización imaginaria del orden al que deberíamos propender, que ciertamente no se da según las observaciones en el diario de campo. Donde supuestamente entendemos las identidades culturales y estamos en un país específico donde no existe posibilidad alguna de afectar la identidad del otro ya que vivimos en “condiciones igualitarias”.

 

Negritud

En Britalia-Kennedy existe una variedad extensa de prácticas de representación por medio de lugares que interrumpen la virtualidad a diario de lo público y lo privado como lo son los establecimientos que prestan un servicio, estas pueden ser entendidas desde dos puntos de vista, la primera se presenta entonces como un imaginario cuantitativo que altera la noción de la cantidad de  habitantes por segmento espacial; cada cuadra precisa mínimo un establecimiento comercial diferente para cada tipo de servicio que considera debe suplir, pero con regularidad el número llega a ser hasta de tres establecimientos por cuadra para cada tipo de servicio, en un barrio de cuatro cuadras, lo arroja un resultado de hasta 12 establecimientos comerciales para un solo barrio. Allí se evidencia que la población de cada barrio tiene una noción de desmesura en la cantidad de habitantes y es así mismo como van a experimentar su espacio. (Silva, 2000). Por ejemplo, los establecimientos públicos determinados para la confluencia masiva de habitantes se constituyen desde prácticas de representación no propias de la capital, y sin embargo asimiladas como tal, precisamente por el influjo en Bogotá de las poblaciones afro, y en consecuencia su cultura: la música o la forma de vestir:

Haciendo un recorrido completo por Britalia, a las 6:30, se evidencia una manifestación cultural a través de los comercios que se encuentran ubicados desde la calle 81B hasta la interacción de la carrera 81C con calle 47 sur. Los bares y barberías cuentan con una clientela afro, que hace necesario adecuar los estilos de estos comercios para sus consumidores. Entonces encontramos una constante en este comercio: la música, ya que suele escucharse los mismos géneros musicales por ejemplo champeta, salsa choque, salsa, vallenato. Géneros todos pertenecientes a la región pacífica y caribe del país. (Diario de campo, 8 de marzo, 2020).

Al mismo tiempo se abre lugar al fortalecimiento de la identidad afro. Las prácticas de representación mencionadas desde el concepto de la negritud, no según Aime Cesaire que la define como una forma de rebelión frente al sistema mundial de la cultura, sino, más bien, como lo define Ali Farka Toure quien toma el concepto de la negritud como lo bello de lo negro, y con esto eliminar los prejuicios de inferioridad del hombre negro frente al blanco. (Cordobés, 2008). Para lo cual, primeramente, se posiciona desde el cuestionamiento de sí ante su propio ser en la sociedad. En Sin garantías: trayectorias y problemáticas en estudios culturales Stuar Hall realiza una definición desde el acercamiento apreciativo, analítico de Mary Douglas:

Mary Douglas sostiene que lo que realmente turba el orden cultural es cuando las cosas se manifiestan en categorías equivocadas o cuando las cosas no encajan en alguna categoría: una sustancia como el mercurio, por ejemplo, que es un metal, pero también es un líquido o un grupo social como los mulatos que no son ni “blancos” ni “negros” sino que flotan ambi-guamente en alguna zona híbrida inestable no determinada (Stallybrass y White 1986) (Hall, 2010. Cap. 19, El espectáculo del “otro”)

 Viejo, Afrocolombiano en la barriada de Bajamar,

Foto tomada de: Britannica ImageQuest- imageBROKER/Christian Kapteyn

Con base en esta de forma de entender a los mulatos como una categoría o un grupo social que no es estable en lo parámetros sociales ordinarios, porque no son en su totalidad blancos ni tampoco afros; de ahí, podemos entender o asociar el concepto de blanco mestizo como un grupo social que simplemente busca hacer notoria una diferencia o darle oportunidad a la otredad, de tal manera que encierra y determina a un grupo específico por rasgos biológicos en un determinado concepto, pero, a su vez, cuestiona la solidez de toda identidad, incluso definida así misma con respecto a otra, como hegemónica :

Las Culturas estables requieren que las cosas permanezcan en el lugar asignado. Las fronteras simbólicas mantienen las categorías “puras”, dando a las culturas significado e identidad única. Lo que desestabiliza la cultura es “la materia fuera de lugar”: la ruptura de nuestras reglas y códigos no escritos. La tierra en el jardín está bien, pero en la habitación es “asunto fuera de lugar”, un signo de contaminación, de fronteras simbólicas que están siendo violadas, de tabúes rotos. Lo que hacemos con “los asuntos fuera de su lugar” es barrerlos y tirarlos, restaurar el orden, restablecer los asuntos a su normalidad. La retirada de muchas culturas hacia el “cerramiento” contra los intrusos, extranjeros y “otros” es parte del mismo proceso de purificación (Kristeva, 1982) (Hall, S, 2010. Cap. 19, El espectáculo del “otro")

Britalia, entonces, irrumpe con el orden de la cultura, ya que, allí es posible, fuera de todo estereotipo e imaginario, la interacción y coacción entre habitantes afros y habitantes blanco mestizos; incluso se evidencia una adaptación natural por parte de las personas blanco mestizas a este territorio transformado desde prácticas no propias del blanco mestizo, pero que terminan por constituir nuevas subjetividades. Hecho que nos obliga a volver sobre el carácter periférico del territorio, factor fundamental que determina el desarrollo interrelacional con base en sus posibilidades abiertas o todo tipo de juegos de contraste e intersección:                                    

“…a pesar de que existe el imaginario citadino de que muchos de los barrios del sur de Bogotá se centran básicamente en el comercio informal, además del expendio de drogas. Se tiene un imaginario errado  del barrio Britalia, encaminado en la concepción de diferencia hacia una población en multitud, la población afro, como una amenaza potencial, simplemente por ser distinta o por salir de los límites de una supuesta normalidad,  se piensa en no darle el mismo reconocimiento que tienen los blancos mestizos. Podemos entender entonces el espacio de Britalia como marcado por imaginarios y estereotipos (Diario de campo, 15 de marzo, 2019).

El enfoque en el punto de partida de este ejercicio investigativo  está planteado desde un pensamiento individual como una persona blanca mestiza, pretendiendo encontrar en la realidad imaginarios como la imposibilidad de coacción o de participación entre afros y  blanco mestizos y, aún peor,  pretender entender la visión blanco mestiza  frente a los afro en Britalia, como si fuese extraño la aglomeración de personas afros en un lugar y la visión blanco mestiza tuviera que hacer una diferenciación entre una multitud afro y una multitud blanco mestiza.Sin embargo, el ejercicio investigativo permite experimentar y comprender el espacio desde un foco en progresiva transformación; desde el polo diferenciador adoptado en un inicio al descubrimiento de la otredad como factor fundamental y constitutivo de la identidad propia en el concepto de espacio común. 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Cordobes, F. (2008). El discurso anticolonial de Aime Cesaire. Alicante, España: biblioteca virtual miguel de cervantes.
Espacio académico: Estudios de la cuestión afro en territorios periodísticos y comunicativos, Departamento de Comunicación Social y Periodismo, Universidad Central, 2020.
Hall, S. (2010). Sin garantías: trayectorias y problemáticas en estudios culturales. Quito, Ecuador: universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador.
Jaramillo, J. (2015). (re)presentaciones, imaginarios y estereotipos de la cuestión afrocolombiana en prensa virtual local y regional. Ponenccia Universidad EAFIT.
Jaramillo, J. (2019). El candombe argentino como un repertorio de acción cultural popular. Revista Luciérnaga de Comunicación. Vol.11. Núm. 21. Pp. 125-139.
Quijano, A. (1999). ¡Qué tal raza! Quito, Ecuador: CAAP
Silva, A. (2000). Imaginarios urbanos. Bogotá, Colombia: Tercer mundo.
Zermeño, G. (2008). Del mestizo al mestizaje: arqueología de un concepto.

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