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Gremios empresariales y sindicatos laborales

Por: Yenny Salomón Robayo

¿A quién apoya el gobierno colombiano?

El salario mínimo debería estar muy por encima de las cifras de inflación, reconociendo el aumento económico y la productividad del país; promoviendo el crecimiento igualitario y no solo el de las “clases altas”. El apoyo a las clases “inferiores” beneficiaría al desarrollo de la nación, potenciaría nuestras capacidades científicas, tecnológicas y sociales podrían imaginarse ¿qué lograríamos con una mejor calidad de vida?

No está demás decir que el gobierno favorece al empresariado, y con esto no me refiero a las pequeñas empresas que luchan por competir en el mercado; sino a las grandes organizaciones con nombres importantes en sus escrituras. Vivimos en un estado capitalista, nuestras negociaciones se basan en la inflación, en la productividad y en el crecimiento de las multinacionales y no en el bienestar humano y el bien común.

Gremios empresariales y sindicatos laborales 3Colombia es un país con pocos gremios y sindicatos laborales. El apoyo que se le da a las distintas centrales obreras es tan débil que la negociación salarial anual se ve afectada por los intereses de algunos empresarios. Las tres agrupaciones sindicales de la nación (CUT, CGT y CTC) tratan de negociar con el gobierno, sin embargo; la preferencia del Estado por las grandes compañías se ve reflejada cada año.

El decreto 2361 de 2020 expedido por Duque, costea la hora laboral en $3.657, lo que nos pone, según la Organización Mundial de Trabajadores, como el cuarto país con el salario más bajo en Suramérica. Frente a este y muchos otros motivos, marchamos el 21 de noviembre, se puede decir que el gobierno nos atendió bien: de almuerzo, nos regaló una reforma tributaria y de postre nos dio tres días sin IVA.

Desde la perspectiva del Ministerio de trabajo, la negociación se da de una forma unilateral, cumpliendo con las necesidades del Estado y de los trabajadores, esta entidad proclama velar por los derechos laborales de los colombianos. Mientras expiden decretos, miles de familias pasan hambre, no cuentan con una proyección y hasta deben lo que tienen, ¿dónde está el Estado democrático? y ¿cuál es el apoyo al desarrollo?

Gremios empresariales y sindicatos laborales 1Carlos Ortiz, dueño de la empresa Trampolines Colombia, asegura que el salario mínimo es muy alto ya que; no solo se resume al monto salarial, sino que incluye los pagos de parafiscales y otros cobros que se le hacen por ser comerciante. Además, agrega la necesidad de que el gobierno promueva el desarrollo laboral de las micro-empresas con incentivos y bonos.

Igualmente, hay senadores (con ínfulas de presidentes), quejándose por los exuberantes pagos que se le realiza a un trabajador, planteando así; la posibilidad de cambiar el monto salarial, pero, consideremos que; por un lado, al empleado se le está asegurando sus “derechos” (salud, protección, entre otros aspectos.), y por el otro, se le paga por el trabajo que hace, es que acaso ¿quieren cobrarnos por nuestros derechos?

Sin embargo; hay quienes defienden, como el abogado Jorge Armando Rodríguez, egresado de la Universidad Nacional, que el salario mínimo no cumple con las necesidades básicas familiares ya que; este monto no permite las mejoras en la calidad de vida. Su depreciación debido a la inflación genera un statu quo en las clases sociales, (que da paso a la desigualdad) desobedeciendo a la ley de progreso y de desarrollo.

Diógenes Orjuela, presidente de la central unitaria de trabajadores (CUT) asegura que el incremento del 6% al salario es una burla del mandatario a los “pobres”, en donde él regala 10 billones a los “súper ricos” en forma de reforma tributaria. Ahora, ¿este problema afecta también al crédito estudiantil? Sí señor, ¿a los que usan transporte público? Sí señor, ¿a los que sueñan con tener una vivienda propia? Sí señor.Gremios empresariales y sindicatos laborales 2

La constante derrota sindical es una lucha obrera por un sueldo digno. Estudios de entidades como El DANE, afirman que este año los productos de la canasta familiar aumentaron el 6%, teniendo un valor de $1.200.000. Para alguien que mantiene una familia con un solo salario, ¿dónde queda la recreación?, ¿el vestuario?, ¿los medicamentos? En pocas palabras, nos están quitando la posibilidad de avanzar.

Siendo este uno de los países más desiguales según la OCDE, deberíamos pensar en reconstruir los sindicatos de trabajadores, en pro de una democracia unitaria en donde todos tengan la posibilidad de progresar y mejorar, ya que, nuestros activos y patrimonios son las tarjetas de crédito y los puntos acumulables en almacenes de cadena; somos la clase que debe lo que aún no tiene. 

Estamos infectados por un cáncer que tiene forma de clase política, lo que se debería cambiar en Colombia es; el salvaje modelo económico, el clientelismo y, asegurarnos de no volver a subir a personas con miedo a gobernar. No somos un país subdesarrollado por nuestras pocas capacidades, sino por la incapacidad de un gobierno en pensar en su pueblo como ciudadanos que quieren avanzar.

No se trata de estancar el desarrollo de las grandes y pequeñas empresas, la idea es encontrar formas en las que el gobierno asegure una estabilidad, apoyando a los pequeños negocios, a los trabajadores y a los profesionales que luchan por ganar más que un esclavo y pagar menos que un hacendado.

Si quiere más información, visite los siguientes links

http://acn.ucentral.co/actualidades/3753-lo-minimo-del-salario-en-colombia

http://acn.ucentral.co/actualidades/3913-asesinato-legal

http://acn.ucentral.co/actualidades/3992-diana-avila-medina

ACTUALIDAD

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Gremios empresariales y sindicatos laborales

Por: Yenny Salomón Robayo

¿A quién apoya el gobierno colombiano?

El salario mínimo debería estar muy por encima de las cifras de inflación, reconociendo el aumento económico y la productividad del país; promoviendo el crecimiento igualitario y no solo el de las “clases altas”. El apoyo a las clases “inferiores” beneficiaría al desarrollo de la nación, potenciaría nuestras capacidades científicas, tecnológicas y sociales podrían imaginarse ¿qué lograríamos con una mejor calidad de vida?

No está demás decir que el gobierno favorece al empresariado, y con esto no me refiero a las pequeñas empresas que luchan por competir en el mercado; sino a las grandes organizaciones con nombres importantes en sus escrituras. Vivimos en un estado capitalista, nuestras negociaciones se basan en la inflación, en la productividad y en el crecimiento de las multinacionales y no en el bienestar humano y el bien común.

Gremios empresariales y sindicatos laborales 3Colombia es un país con pocos gremios y sindicatos laborales. El apoyo que se le da a las distintas centrales obreras es tan débil que la negociación salarial anual se ve afectada por los intereses de algunos empresarios. Las tres agrupaciones sindicales de la nación (CUT, CGT y CTC) tratan de negociar con el gobierno, sin embargo; la preferencia del Estado por las grandes compañías se ve reflejada cada año.

El decreto 2361 de 2020 expedido por Duque, costea la hora laboral en $3.657, lo que nos pone, según la Organización Mundial de Trabajadores, como el cuarto país con el salario más bajo en Suramérica. Frente a este y muchos otros motivos, marchamos el 21 de noviembre, se puede decir que el gobierno nos atendió bien: de almuerzo, nos regaló una reforma tributaria y de postre nos dio tres días sin IVA.

Desde la perspectiva del Ministerio de trabajo, la negociación se da de una forma unilateral, cumpliendo con las necesidades del Estado y de los trabajadores, esta entidad proclama velar por los derechos laborales de los colombianos. Mientras expiden decretos, miles de familias pasan hambre, no cuentan con una proyección y hasta deben lo que tienen, ¿dónde está el Estado democrático? y ¿cuál es el apoyo al desarrollo?

Gremios empresariales y sindicatos laborales 1Carlos Ortiz, dueño de la empresa Trampolines Colombia, asegura que el salario mínimo es muy alto ya que; no solo se resume al monto salarial, sino que incluye los pagos de parafiscales y otros cobros que se le hacen por ser comerciante. Además, agrega la necesidad de que el gobierno promueva el desarrollo laboral de las micro-empresas con incentivos y bonos.

Igualmente, hay senadores (con ínfulas de presidentes), quejándose por los exuberantes pagos que se le realiza a un trabajador, planteando así; la posibilidad de cambiar el monto salarial, pero, consideremos que; por un lado, al empleado se le está asegurando sus “derechos” (salud, protección, entre otros aspectos.), y por el otro, se le paga por el trabajo que hace, es que acaso ¿quieren cobrarnos por nuestros derechos?

Sin embargo; hay quienes defienden, como el abogado Jorge Armando Rodríguez, egresado de la Universidad Nacional, que el salario mínimo no cumple con las necesidades básicas familiares ya que; este monto no permite las mejoras en la calidad de vida. Su depreciación debido a la inflación genera un statu quo en las clases sociales, (que da paso a la desigualdad) desobedeciendo a la ley de progreso y de desarrollo.

Diógenes Orjuela, presidente de la central unitaria de trabajadores (CUT) asegura que el incremento del 6% al salario es una burla del mandatario a los “pobres”, en donde él regala 10 billones a los “súper ricos” en forma de reforma tributaria. Ahora, ¿este problema afecta también al crédito estudiantil? Sí señor, ¿a los que usan transporte público? Sí señor, ¿a los que sueñan con tener una vivienda propia? Sí señor.Gremios empresariales y sindicatos laborales 2

La constante derrota sindical es una lucha obrera por un sueldo digno. Estudios de entidades como El DANE, afirman que este año los productos de la canasta familiar aumentaron el 6%, teniendo un valor de $1.200.000. Para alguien que mantiene una familia con un solo salario, ¿dónde queda la recreación?, ¿el vestuario?, ¿los medicamentos? En pocas palabras, nos están quitando la posibilidad de avanzar.

Siendo este uno de los países más desiguales según la OCDE, deberíamos pensar en reconstruir los sindicatos de trabajadores, en pro de una democracia unitaria en donde todos tengan la posibilidad de progresar y mejorar, ya que, nuestros activos y patrimonios son las tarjetas de crédito y los puntos acumulables en almacenes de cadena; somos la clase que debe lo que aún no tiene. 

Estamos infectados por un cáncer que tiene forma de clase política, lo que se debería cambiar en Colombia es; el salvaje modelo económico, el clientelismo y, asegurarnos de no volver a subir a personas con miedo a gobernar. No somos un país subdesarrollado por nuestras pocas capacidades, sino por la incapacidad de un gobierno en pensar en su pueblo como ciudadanos que quieren avanzar.

No se trata de estancar el desarrollo de las grandes y pequeñas empresas, la idea es encontrar formas en las que el gobierno asegure una estabilidad, apoyando a los pequeños negocios, a los trabajadores y a los profesionales que luchan por ganar más que un esclavo y pagar menos que un hacendado.

Si quiere más información, visite los siguientes links

http://acn.ucentral.co/actualidades/3753-lo-minimo-del-salario-en-colombia

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