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El ESMAD no puede seguir haciendo lo que se le dé la gana

Por: Sergio Stiven Aponte Torres

Sergio AponteEl 8 de noviembre del 2018, a eso de las 8:30 p.m., en el marco de las protestas estudiantiles convocadas para ese día, el ESMAD retuvo ilegalmente a un grupo de estudiantes en el Éxito Express de la 97.

Si por alguna razón ha estado lejos de las calles, o de las redes sociales, en el último tiempo, una constante han sido las protestas que han ocurrido en el país. 

Un artículo publicado por Orlando Villar, en la página de Caracol Radio, asegura que “De los 261 días del gobierno del presidente, Iván Duque, 98 han registrado algún tipo de protestas o manifestaciones”, explicando que, al 25 de abril de 2019, fecha de publicación del artículo, hubo 1 protesta cada 3 días. 

Por otra parte, José González Bell, de la página Asuntos Legales, hizo un recuento un poco más actual de las protestas sociales durante el Gobierno Duque. Al 11 de octubre de 2019, de los 430 días de mandato 290 fueron de marchas y paros. Es decir, una marcha o paro cada 2 días.

Esto demuestra que el “emberraque” no es cosa de este mes, si a la fecha de publicación del artículo de Villar estábamos “emberracados”, ahora lo estamos aún más. De una marcha o paro cada 3 días, pasamos a una cada 2 días. 

Tras este breve contexto, les voy a contar una historia de terror, “cercana a la muerte” como la denomina la persona que me la contó, donde el protagonista y villano, es el ESMAD. Por motivos de confidencialidad, llamaremos a esta persona Cristina.

El 8 de noviembre del 2018 se llevó a cabo una marcha que partía de la Universidad Nacional, tomaba la Carrera 30 y llegaba hasta más o menos la 100. Esta marcha era distinta, ya que no se marcharía hacia el centro de la ciudad, se iría hacia el norte.

Otro punto a tener en cuenta es que,  por petición de los estudiantes, no hubo encapuchados en el grupo de estudiantes que salieron de ahí. 

La marcha inició, más o menos, a las 3:00 p.m. y transcurría de la mejor manera, los estudiantes iban con las cara pintada, bailando y gritando sus arengas, cuando, a la altura de la 85, más o menos, alguien les advirtió que el ESMAD los estaba esperando en la estación de la 100 para “gasearlos”. 

Y en efecto, “fue poner un pie ahí y el ESMAD empezó a “gasear” a lo loco”, comenta Cristina. Como era de esperarse, se desató el pánico, y el caos, en los estudiantes y las personas que estaban dentro de la estación. Los estudiantes comenzaron a correr y se dispersaron por todo este sector. 

Sergio AponteEl ESMAD recibió la marcha con gases lacrimógenos, bombas de dispersión y “marcadoras”.

Cristina, y dos compañeras, decidieron subir hasta la carrera 15 y bajar a la calle 93, lugar donde está ubicado un Carulla. Por azar del destino decidieron entrar a comprar algo y esperar que se pasara el frenesí, para posteriormente pedir un carro o esperar que se descongestionara el transporte para volver a la universidad e irse cada una para su casa. 

2 minutos después de entrar al Carulla, una avalancha de estudiantes intentó entrar al establecimiento a resguardarse porque, adivinen quién venía, sí, el ESMAD, pero el vigilante cerró las puertas y solo alcanzaron a entrar 3 de ellos. Quedando Cristina, sus amigas, los otros 3 estudiantes, unas señoras que estaban ahí y el personal de la tienda.  

Cristina, y el resto de los estudiantes, se escondieron detrás de los estantes porque tenían claro que el ESMAD se los iba a llevar indiscriminadamente. Eran más o menos las 7:30 p.m., y tuvieron que esperar hasta las 9:30 p.m. que un carro tomó su viaje y las sacó de ahí. 

Aquí termina la historia de Cristina y sus compañeras, pero no la de el resto de estudiantes que no pudieron entrar a el Carulla. Por medio de grupos y redes sociales se enteraron que sus compañeros hacían parte de ese grupo, los cuales siguieron buscando un lugar para estar a salvo. 

Estos estudiantes entraron al Éxito Express de la 97, pensando que ahí podrían esperar a que se calmaran los ánimos, pero no, el ESMAD los encerró y puso la condición de que debían dejar que les tomaran fotos a sus cédulas para salir. Lógicamente, nadie hizo esto, ya que se les podría vincular con cargos de vandalismo.  

Los estudiantes alegaron la presencia de Derechos Humanos, y hasta que ellos llegaron, los dejaron salir. 

Me gustaría tocar varios puntos para dejarlos a su consideración, porque, desde que me contaron la historia, han estado retumbando en mi cabeza. Vamos en orden:

 

1. La decisión del ESMAD de “gasear” a los estudiantes estaba premeditada, independientemente de si estaban o no cometiendo actos vandálicos

Como les conté, fue una marcha pacífica hasta la incursión del ESMAD, ya que los actos vandálicos venían de otras marchas y en otros momentos. Por ejemplo, de este día se recuerda el ataque a las instalaciones de RCN Radio en la Caracas y los manifestantes que atacaron un carro en la 97 con carrera 19, el cual los atropelló.

2. El ESMAD actúa como juez, jurado y verdugo. 

El actuar del ESMAD puede ir en contravía de varios artículos de la Constitución, plasmados en el Título II, Capítulo 1 “De los derechos fundamentales”, entre ellos el 12 (Nadie puede ser sometido a desaparición ilegal o tratos crueles o degradantes), y el 28 (retenciones ilegales), entre otros.  

El ESMAD actúa de manera deliberada contra los manifestantes, es pan de cada protesta ver las redes sociales atestadas de videos de los desmanes cometidos por miembros de este cuerpo policial.

3. El papel de los medios de comunicación en la construcción de opinión pública no es el correcto. 

Informándome para la elaboración de este texto, me encontré con algo que les quiero compartir: W Radio tituló la noticia sobre el hecho como “Universitarios se habrían tomado éxito en el norte de Bogotá”, mientras que El Tiempo lo tituló “Desalojan a estudiantes que se refugiaban en Éxito de la calle 97”.

Sergio AponteLas palabras tienen poder, hay distintas formas de titular una noticia y depende del sentido que le queramos dar, en una los estudiantes quedan como los vándalos que se tomaron un Éxito, y en el otro como estudiantes que huían del ESMAD.

4. El Estado busca erradicar la protesta social a través del miedo.

Como lo vimos en la historia que les conté, la marcha de la “Nacho” no estaba causando problema alguno, sin embargo, el ESMAD los atacó solo por ser manifestantes. 

De cierta forma, el ESMAD actúa en contravía del derecho a la protesta (artículo 37), a la libre expresión, y a muchos otros. Muchos se cohíben de protestar porque saben que el ESMAD les puede hacer daño, el “Escuadrón Móvil Antidisturbios” actúa sin que haya disturbios. 

El ESMAD busca callar (¿desaparecer?) a todo aquel que se alce en contra del Estado o sus decisiones. 

En fin, se deben replantear las facultades del ESMAD, no pueden actuar cuando quieran y como quieran, esto debe ser regulado y destinado a situaciones de verdadero disturbio. Pero, ¿qué pasa cuando a uno lo coge el ESMAD? ¿a dónde lo llevan? ¿qué le hacen?, nadie lo sabe, por eso todos los estudiantes les huyen, como si el mismo diablo los persiguiera.

Los invito encarecidamente a contrastar la información que les brindan los medios tradicionales de comunicación, recuerden que ellos nos dan lo que quieren que veamos y como ellos quieren que lo veamos. Duden de todo, duden de todos, pero por favor: Duden.

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Si por alguna razón ha estado lejos de las calles, o de las redes sociales, en el último tiempo, una constante han sido las protestas que han ocurrido en el país. 

Un artículo publicado por Orlando Villar, en la página de Caracol Radio, asegura que “De los 261 días del gobierno del presidente, Iván Duque, 98 han registrado algún tipo de protestas o manifestaciones”, explicando que, al 25 de abril de 2019, fecha de publicación del artículo, hubo 1 protesta cada 3 días. 

Por otra parte, José González Bell, de la página Asuntos Legales, hizo un recuento un poco más actual de las protestas sociales durante el Gobierno Duque. Al 11 de octubre de 2019, de los 430 días de mandato 290 fueron de marchas y paros. Es decir, una marcha o paro cada 2 días.

Esto demuestra que el “emberraque” no es cosa de este mes, si a la fecha de publicación del artículo de Villar estábamos “emberracados”, ahora lo estamos aún más. De una marcha o paro cada 3 días, pasamos a una cada 2 días. 

Tras este breve contexto, les voy a contar una historia de terror, “cercana a la muerte” como la denomina la persona que me la contó, donde el protagonista y villano, es el ESMAD. Por motivos de confidencialidad, llamaremos a esta persona Cristina.

El 8 de noviembre del 2018 se llevó a cabo una marcha que partía de la Universidad Nacional, tomaba la Carrera 30 y llegaba hasta más o menos la 100. Esta marcha era distinta, ya que no se marcharía hacia el centro de la ciudad, se iría hacia el norte.

Otro punto a tener en cuenta es que,  por petición de los estudiantes, no hubo encapuchados en el grupo de estudiantes que salieron de ahí. 

La marcha inició, más o menos, a las 3:00 p.m. y transcurría de la mejor manera, los estudiantes iban con las cara pintada, bailando y gritando sus arengas, cuando, a la altura de la 85, más o menos, alguien les advirtió que el ESMAD los estaba esperando en la estación de la 100 para “gasearlos”. 

Y en efecto, “fue poner un pie ahí y el ESMAD empezó a “gasear” a lo loco”, comenta Cristina. Como era de esperarse, se desató el pánico, y el caos, en los estudiantes y las personas que estaban dentro de la estación. Los estudiantes comenzaron a correr y se dispersaron por todo este sector. 

Sergio AponteEl ESMAD recibió la marcha con gases lacrimógenos, bombas de dispersión y “marcadoras”.

Cristina, y dos compañeras, decidieron subir hasta la carrera 15 y bajar a la calle 93, lugar donde está ubicado un Carulla. Por azar del destino decidieron entrar a comprar algo y esperar que se pasara el frenesí, para posteriormente pedir un carro o esperar que se descongestionara el transporte para volver a la universidad e irse cada una para su casa. 

2 minutos después de entrar al Carulla, una avalancha de estudiantes intentó entrar al establecimiento a resguardarse porque, adivinen quién venía, sí, el ESMAD, pero el vigilante cerró las puertas y solo alcanzaron a entrar 3 de ellos. Quedando Cristina, sus amigas, los otros 3 estudiantes, unas señoras que estaban ahí y el personal de la tienda.  

Cristina, y el resto de los estudiantes, se escondieron detrás de los estantes porque tenían claro que el ESMAD se los iba a llevar indiscriminadamente. Eran más o menos las 7:30 p.m., y tuvieron que esperar hasta las 9:30 p.m. que un carro tomó su viaje y las sacó de ahí. 

Aquí termina la historia de Cristina y sus compañeras, pero no la de el resto de estudiantes que no pudieron entrar a el Carulla. Por medio de grupos y redes sociales se enteraron que sus compañeros hacían parte de ese grupo, los cuales siguieron buscando un lugar para estar a salvo. 

Estos estudiantes entraron al Éxito Express de la 97, pensando que ahí podrían esperar a que se calmaran los ánimos, pero no, el ESMAD los encerró y puso la condición de que debían dejar que les tomaran fotos a sus cédulas para salir. Lógicamente, nadie hizo esto, ya que se les podría vincular con cargos de vandalismo.  

Los estudiantes alegaron la presencia de Derechos Humanos, y hasta que ellos llegaron, los dejaron salir. 

Me gustaría tocar varios puntos para dejarlos a su consideración, porque, desde que me contaron la historia, han estado retumbando en mi cabeza. Vamos en orden:

 

1. La decisión del ESMAD de “gasear” a los estudiantes estaba premeditada, independientemente de si estaban o no cometiendo actos vandálicos

Como les conté, fue una marcha pacífica hasta la incursión del ESMAD, ya que los actos vandálicos venían de otras marchas y en otros momentos. Por ejemplo, de este día se recuerda el ataque a las instalaciones de RCN Radio en la Caracas y los manifestantes que atacaron un carro en la 97 con carrera 19, el cual los atropelló.

2. El ESMAD actúa como juez, jurado y verdugo. 

El actuar del ESMAD puede ir en contravía de varios artículos de la Constitución, plasmados en el Título II, Capítulo 1 “De los derechos fundamentales”, entre ellos el 12 (Nadie puede ser sometido a desaparición ilegal o tratos crueles o degradantes), y el 28 (retenciones ilegales), entre otros.  

El ESMAD actúa de manera deliberada contra los manifestantes, es pan de cada protesta ver las redes sociales atestadas de videos de los desmanes cometidos por miembros de este cuerpo policial.

3. El papel de los medios de comunicación en la construcción de opinión pública no es el correcto. 

Informándome para la elaboración de este texto, me encontré con algo que les quiero compartir: W Radio tituló la noticia sobre el hecho como “Universitarios se habrían tomado éxito en el norte de Bogotá”, mientras que El Tiempo lo tituló “Desalojan a estudiantes que se refugiaban en Éxito de la calle 97”.

Sergio AponteLas palabras tienen poder, hay distintas formas de titular una noticia y depende del sentido que le queramos dar, en una los estudiantes quedan como los vándalos que se tomaron un Éxito, y en el otro como estudiantes que huían del ESMAD.

4. El Estado busca erradicar la protesta social a través del miedo.

Como lo vimos en la historia que les conté, la marcha de la “Nacho” no estaba causando problema alguno, sin embargo, el ESMAD los atacó solo por ser manifestantes. 

De cierta forma, el ESMAD actúa en contravía del derecho a la protesta (artículo 37), a la libre expresión, y a muchos otros. Muchos se cohíben de protestar porque saben que el ESMAD les puede hacer daño, el “Escuadrón Móvil Antidisturbios” actúa sin que haya disturbios. 

El ESMAD busca callar (¿desaparecer?) a todo aquel que se alce en contra del Estado o sus decisiones. 

En fin, se deben replantear las facultades del ESMAD, no pueden actuar cuando quieran y como quieran, esto debe ser regulado y destinado a situaciones de verdadero disturbio. Pero, ¿qué pasa cuando a uno lo coge el ESMAD? ¿a dónde lo llevan? ¿qué le hacen?, nadie lo sabe, por eso todos los estudiantes les huyen, como si el mismo diablo los persiguiera.

Los invito encarecidamente a contrastar la información que les brindan los medios tradicionales de comunicación, recuerden que ellos nos dan lo que quieren que veamos y como ellos quieren que lo veamos. Duden de todo, duden de todos, pero por favor: Duden.

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