logo ucentral

logo sintopia acn

acnfacebookacnyoutubeacninstragram

COM_MINITEKLIVESEARCH_RESULTADOS
Joomla Categories

LogoACN Movil

fb  tweet  youtube  instagram 

Duelo en la Plaza de Bolívar

     

Cada líder social asesinado quebranta el corazón de los colombianos

ACN LIDER1

Fotografía de  Angie Vargas Ballestero 

Bajo el nombre de “Quebrantos, la escultora colombiana, Doris Salcedo, convocó el 10 de junio de 2019, a cientos de transeúntes de diversas condiciones tanto sociales como culturales, económicas y profesionales, así,  como a víctimas del conflicto armado, para que entre las 7 a.m., y 8:00 p.m., se hicieran partícipes del homenaje a través del cual se reconoció el inconformismo respecto al creciente índice de líderes y lideresas asesinados en el país.

Por: Maria Camila Hernández, Felipe Cuesto 

En un país como Colombia, en el que la bandera y la tierra cuentan historias del sigiloso pero enfurecido ruido que produce la muerte de un líder social asesinado, no se encuentra mejor metáfora para contar y denunciar esta problemática que, continua sumergiendo al país en un luto cada vez más profundo, se trata del quebranto y el crujido de miles de vidrios que moldearon los nombres de 165 líderes sociales y activistas, elegidos al azar, entre los casi 500 que han perdido su vida en Colombia, ya que al quebrar un vidrio se evidencia asemeja a lo frágil que es la vida en colombia.

El día había tenido un clima intermitente, por ratos largos y horas enteras, el cielo se tornó gris y una lluvia escasa pero constante pareció acentuar la atmósfera de duelo, dolor,  impotencia. La Plaza de Bolívar, lugar emblemático para la historia y cultura, espacio convertido en escenario de protesta contra las injusticias que se presentan a lo largo y ancho de Colombia, fue el lugar en el que 370 personas se dieron cita, bajo el llamado de la escultora colombiana Doris Salcedo, para unir sus voces y denunciar el asesinato persistente a líderes y lideresas sociales en lo largo y ancho del país, al tiempo que exigir que estos crímenes no pasen desapercibidos y queden impunes como es costumbre el llamado país del Sagrado Corazón de Jesús”.

“Quebrantos”, intervención artística creada por Doris Salcedo y realizada por artistas de su colectivo, colaboradores, voluntarios y líderes sociales, fue y será recordada como una protesta colectiva contra el quebranto de las vidas de las personas que han desempeñado el ejercicio de la defensa de los derechos humanos y el liderazgo comunitario y social en Colombia; el quebranto del tejido social que cada vez está más fracturado y agonizante; y el quebranto de la libertad ideológica que, lastimosamente, nunca se ha podido ver con claridad en colombia.

Desde horas de la mañana, el suelo comenzó a llenarse con los trazos de los 165 nombres a lo largo y ancho de la Plaza, trazos que poco a poco fueron siendo cubiertos con vidrio, fracturados con la ayuda de los 70 líderes sociales invitados y congregados desde distintas regiones del país. Con cada nombre, letra y vidrio, las personas reunidas en la la majestuosa Plaza de Bolívar, unieron su voz al llamado social para frenar las muertes sistemáticas de los líderes y lideresas. Los vidrios quebrados y puestos en el piso, fueron símbolo de la fragilidad de la vida de esos/as que por medio de su voz querían dar un grito de esperanza para acabar con las injusticias y se encontraron de golpe con grupos armados que, cruelmente, les silenciaron.

A medida que pasaba el día se iba comprendiendo la magnitud de esta intervención y el poder del luto colectivo que había inspirado estar ahí, homenajeando y exigiendo que la vida y la labor de líderes y lideresas sociales sea respetada. 

El paso de las horas daba cuenta del esfuerzo físico de los asistentes, enmarcaba los sentimientos y percepciones de dolor, frustración y esperanza que arrojaba la muestra artística para los asistentes, colaboradores y personas de alrededor que miraban cada vidrio como si quisieran saber la historia que allí se les contaba. Fueron horas en las que el ruido de la parva lluvia, reposado, como si fueran susurros, recordaban el propósito de estar ahí. Otros ratos, cortos y aun así, vehementes, traían consigo un cielo azul, despejado, más refrescante incluso que la lluvia, adornado de un fuerte sol cuya misión parecía gritar con fuerza que hacemos esto para no olvidar a los y las líderes, para no condenarlos a que toda su labor haya sido en vano y hacer temblar a través del poder colectivo y la unión de las  voces, la memoria de aquellos que se han destinado a apagar voces y aquellos que lo vieron, lo supieron y no hicieron nada al respecto.

ACN LIDER2

Fotografía de  Angie Vargas Ballestero 

Entrada la noche, el atardecer se fue desvaneciendo, anunciando que la labor estaba por terminar. Las luces de la Plaza, más brillantes que nunca, se encendieron para engalanar estas piezas y evidenciar que no fueron sólo vidrios rotos con nombres de algunos cuantos, sino significativas memorias que quedaron, ahí, en el piso y en los recuerdos de los que tuvieron la suerte de allí estar.

Se preguntarán ¿Es necesario cronometrar y hablar de tiempos cuando el luto social es colectivo y el dolor supera el reloj? Los rostros de cada asistente, incluso de los menos interesados, hablaron entre murmullos y recelo por la guerra, tomando punto de partida desde el corazón que siente la aflicción y la cabeza que quiere un cambio colectivo.

El evento, que estaba a mano de la Universidad Nacional de Colombia, mujeres que sufrieron la guerra en carne propia y asistentes con ganas de un cambio, finalizó, pero quedó registrado como el momento ideal para alzar la voz con un discurso de duelo público por todos los activistas que perdieron su vida al velar por el bienestar de otros y un discurso de apoyo a los que siguen vivos en la lucha y aun cuando son vulnerables, no abandonan su labor. 

Tras un día en el que hasta el cielo se solidarizó con el dolor de patria, ¿qué queda para luego? ¿Cómo disminuir las muertes de líderes y lideresas sociales? Son interrogantes que no se responden con una simple estrategia; pero tampoco es cuestión de un Dios o una fórmula mágica. Quebrantos es la fiel muestra de cómo sensibilizar y colocar el dedo en la llaga de la problemática, es fundamental para que la fuerza de la voz se alce y los suspiros de las madres que perdieron a sus hijos no vuelvan a ser una realidad territorial. Se debe dar valor a los líderes y lideresas, motores en el espacio social, y no solo cuando se han convertido en víctimas de este crimen tan desatendido.

Las vivencias de los dos estudiantes que escribieron este artículo, es reflejo de su  posición y un relato a dos voces a través de las cuales se grita que el cambio se debe hacer luchando con ideas artísticas para la reestructuración de los imaginarios.

¿Qué le queda los líderes y lideresas con un país desinteresado?

 

ACTUALIDAD

ACTUALIDAD

Duelo en la Plaza de Bolívar

     

Cada líder social asesinado quebranta el corazón de los colombianos

ACN LIDER1

Fotografía de  Angie Vargas Ballestero 

Bajo el nombre de “Quebrantos, la escultora colombiana, Doris Salcedo, convocó el 10 de junio de 2019, a cientos de transeúntes de diversas condiciones tanto sociales como culturales, económicas y profesionales, así,  como a víctimas del conflicto armado, para que entre las 7 a.m., y 8:00 p.m., se hicieran partícipes del homenaje a través del cual se reconoció el inconformismo respecto al creciente índice de líderes y lideresas asesinados en el país.

Por: Maria Camila Hernández, Felipe Cuesto 

En un país como Colombia, en el que la bandera y la tierra cuentan historias del sigiloso pero enfurecido ruido que produce la muerte de un líder social asesinado, no se encuentra mejor metáfora para contar y denunciar esta problemática que, continua sumergiendo al país en un luto cada vez más profundo, se trata del quebranto y el crujido de miles de vidrios que moldearon los nombres de 165 líderes sociales y activistas, elegidos al azar, entre los casi 500 que han perdido su vida en Colombia, ya que al quebrar un vidrio se evidencia asemeja a lo frágil que es la vida en colombia.

El día había tenido un clima intermitente, por ratos largos y horas enteras, el cielo se tornó gris y una lluvia escasa pero constante pareció acentuar la atmósfera de duelo, dolor,  impotencia. La Plaza de Bolívar, lugar emblemático para la historia y cultura, espacio convertido en escenario de protesta contra las injusticias que se presentan a lo largo y ancho de Colombia, fue el lugar en el que 370 personas se dieron cita, bajo el llamado de la escultora colombiana Doris Salcedo, para unir sus voces y denunciar el asesinato persistente a líderes y lideresas sociales en lo largo y ancho del país, al tiempo que exigir que estos crímenes no pasen desapercibidos y queden impunes como es costumbre el llamado país del Sagrado Corazón de Jesús”.

“Quebrantos”, intervención artística creada por Doris Salcedo y realizada por artistas de su colectivo, colaboradores, voluntarios y líderes sociales, fue y será recordada como una protesta colectiva contra el quebranto de las vidas de las personas que han desempeñado el ejercicio de la defensa de los derechos humanos y el liderazgo comunitario y social en Colombia; el quebranto del tejido social que cada vez está más fracturado y agonizante; y el quebranto de la libertad ideológica que, lastimosamente, nunca se ha podido ver con claridad en colombia.

Desde horas de la mañana, el suelo comenzó a llenarse con los trazos de los 165 nombres a lo largo y ancho de la Plaza, trazos que poco a poco fueron siendo cubiertos con vidrio, fracturados con la ayuda de los 70 líderes sociales invitados y congregados desde distintas regiones del país. Con cada nombre, letra y vidrio, las personas reunidas en la la majestuosa Plaza de Bolívar, unieron su voz al llamado social para frenar las muertes sistemáticas de los líderes y lideresas. Los vidrios quebrados y puestos en el piso, fueron símbolo de la fragilidad de la vida de esos/as que por medio de su voz querían dar un grito de esperanza para acabar con las injusticias y se encontraron de golpe con grupos armados que, cruelmente, les silenciaron.

A medida que pasaba el día se iba comprendiendo la magnitud de esta intervención y el poder del luto colectivo que había inspirado estar ahí, homenajeando y exigiendo que la vida y la labor de líderes y lideresas sociales sea respetada. 

El paso de las horas daba cuenta del esfuerzo físico de los asistentes, enmarcaba los sentimientos y percepciones de dolor, frustración y esperanza que arrojaba la muestra artística para los asistentes, colaboradores y personas de alrededor que miraban cada vidrio como si quisieran saber la historia que allí se les contaba. Fueron horas en las que el ruido de la parva lluvia, reposado, como si fueran susurros, recordaban el propósito de estar ahí. Otros ratos, cortos y aun así, vehementes, traían consigo un cielo azul, despejado, más refrescante incluso que la lluvia, adornado de un fuerte sol cuya misión parecía gritar con fuerza que hacemos esto para no olvidar a los y las líderes, para no condenarlos a que toda su labor haya sido en vano y hacer temblar a través del poder colectivo y la unión de las  voces, la memoria de aquellos que se han destinado a apagar voces y aquellos que lo vieron, lo supieron y no hicieron nada al respecto.

ACN LIDER2

Fotografía de  Angie Vargas Ballestero 

Entrada la noche, el atardecer se fue desvaneciendo, anunciando que la labor estaba por terminar. Las luces de la Plaza, más brillantes que nunca, se encendieron para engalanar estas piezas y evidenciar que no fueron sólo vidrios rotos con nombres de algunos cuantos, sino significativas memorias que quedaron, ahí, en el piso y en los recuerdos de los que tuvieron la suerte de allí estar.

Se preguntarán ¿Es necesario cronometrar y hablar de tiempos cuando el luto social es colectivo y el dolor supera el reloj? Los rostros de cada asistente, incluso de los menos interesados, hablaron entre murmullos y recelo por la guerra, tomando punto de partida desde el corazón que siente la aflicción y la cabeza que quiere un cambio colectivo.

El evento, que estaba a mano de la Universidad Nacional de Colombia, mujeres que sufrieron la guerra en carne propia y asistentes con ganas de un cambio, finalizó, pero quedó registrado como el momento ideal para alzar la voz con un discurso de duelo público por todos los activistas que perdieron su vida al velar por el bienestar de otros y un discurso de apoyo a los que siguen vivos en la lucha y aun cuando son vulnerables, no abandonan su labor. 

Tras un día en el que hasta el cielo se solidarizó con el dolor de patria, ¿qué queda para luego? ¿Cómo disminuir las muertes de líderes y lideresas sociales? Son interrogantes que no se responden con una simple estrategia; pero tampoco es cuestión de un Dios o una fórmula mágica. Quebrantos es la fiel muestra de cómo sensibilizar y colocar el dedo en la llaga de la problemática, es fundamental para que la fuerza de la voz se alce y los suspiros de las madres que perdieron a sus hijos no vuelvan a ser una realidad territorial. Se debe dar valor a los líderes y lideresas, motores en el espacio social, y no solo cuando se han convertido en víctimas de este crimen tan desatendido.

Las vivencias de los dos estudiantes que escribieron este artículo, es reflejo de su  posición y un relato a dos voces a través de las cuales se grita que el cambio se debe hacer luchando con ideas artísticas para la reestructuración de los imaginarios.

¿Qué le queda los líderes y lideresas con un país desinteresado?

 

ESPECIALES

PLAYLIST                                            

Logo ACN Pata Blanco


NAVEGACIÓN       

 

Inicio
Actualidad
Cultura
Opinión
Deportes


CONTÁCTENOS            

 

Conmutadores: 323 98 68 y 326 68 20
Extensión 4060 / 4063
Correo: agenciacentraldenoticias@ucentral.edu.co

© 2017 Todos los derechos reservados. ACN | Agencia Central de Noticias. Sede Norte: Calle 75 n.º 16-03 Edificio Violi piso 5, Bogotá - Colombia