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Amores no convencionales

La monogamia es la forma convencional en la que se generan las relaciones sentimentales pero, por supuesto, no es la única. Existen múltiples formas de amar y de crear vínculos con los demás. El poliamor es uno de ellos y sucede cuando hay tanto amor que alcanza para más de dos.

Por Andrea Carolina Tapia Godoy

Los típicos encuentros casuales que siempre involucran sexo, o las historias que parecen de telenovela en las que alguien tiene una doble vida con dos familias al tiempo, no tienen nada que ver con el poliamor. Estas relaciones implican honestidad, respeto y consentimiento. Es una de las muchas formas de relacionarse y consiste en tener más de una relación íntima, amorosa y sexual de manera simultánea con el pleno consentimiento y conocimiento de todos los involucrados.

En las culturas occidentales la monogamia es la forma más común de las relaciones sentimentales sin importar el tipo de orientación sexual. Pero en distintas ocasiones se ha planteado el debate sobre si la monogamia es natural o si es una acuerdo social que se ha adoptado para controlar el orden social, binario y machista. Pese a esto, la poligamia y por lo tanto el poliamor han estado presentes desde los orígenes de la especie humana, e incluso la antropóloga y bióloga estadounidense Helen Fisher, quien se ha encargado de estudiar el amor romántico desde un punto científico, ha afirmado que la monogamia es antinatural y no es la única experta que ha lo ha afirmado.

Camila, Sofía y Andrés tienen una relación. Hace dos años Andrés y Sofía se conocieron en Cali y al poco tiempo él conoció a Camila en la misma ciudad, cuando Andrés viajaba de Bogotá a Cali salía con sus dos amigas, unos días con Camila y otros con Sofía, pero siempre en plan de amigos, no tenía ningún tipo de relación sentimental con ninguna de las dos.

En una de esas ocasiones Andrés le contó a Sofía que estaba en la ciudad visitando a Camila. Ella mostró interés en conocer a Camila y al poco tiempo se encontraron. Manifiestan que hubo una conexión casi inmediata entre ellas, se entendieron muy bien desde el principio, al conocerse un poco más se volvieron muy buenas amigas y con el paso del tiempo supieron que había una atracción entre ellas y hacia Andrés y, por supuesto, él tenía interés en las dos. Al entenderlo supieron que querían tener una relación los tres y no desaprovechar la peculiar situación ni el gusto que existía entre ellos.

Al formalizar la relación y en el momento en que empezaron a proyectarse decidieron que el paso siguiente era hacer pública la relación e informar a las familias. Los tres concuerdan en que fue y aún es difícil la aceptación de la relación, para sus padres fue una situación impactante, pues no solo era la primera vez que tenían una relación poliamor sino que sus padres todavía no logran entender cómo puede existir y funcionar una relación de tres.

Sin embargo, la difícil aceptación familiar no les ha impedido mantener su relación, por el contrario, tienen muchos planes a futuro, se proyectan trabajando los tres en la empresa que ha creado Andrés y viviendo juntos, pues actualmente Andrés y Sofía conviven en Bogotá y Camila vive en Cali. Los tres están en busca de una situación económica estable que les permita mejorar esta condición, pero un factor importante es el hijo de Camila, aunque él es muy pequeño para comprender la relación, ha compartido con ellos y se tienen afecto. Sin embargo, aún no han decidido cómo se podría manejar la situación con él para que convivan todos, pues Camila quiere vivir con su hijo y si se traslada a Bogotá tendría que separarse de él.

Para llevar la relación tienen los acuerdos comunes: comunicación, respeto, sinceridad y amor, todo lo demás es espontáneo y se ha ido desarrollando a la par de la relación; están en una etapa de solidez en la que todos tienen claro lo que quieren hacer y hacia dónde va encaminado su proyecto de vida. Han planeado hacer una ceremonia tipo matrimonio para hacer más pública la relación, como una manera de consolidar lo que han hecho y lo que se proyectan.

También tienen claro que lo más importante en su relación es la comunicación, el respeto, la confianza y el equilibrio de la misma, buscando que todos estén en igualdad de condiciones en cuanto al afecto, la economía, las necesidades particulares y los planes y afirman que el equilibrio es uno de los factores más difíciles al llevar su relación por el hecho de no compartir de la misma manera debido a las situaciones personales, laborales y familiares.

 

Las relaciones poliamor son cada vez más comunes y las redes sociales se presentan como un medio muy importante para visualizarlas. En Bogotá, por ejemplo, desde hace dos años existe el colectivo Poliamor Bogotá que ya cuenta con más de 3.100 seguidores en Facebook y a través del cual se busca visibilizar y normalizar la práctica de amar a varias personas simultáneamente de forma consensuada, ética, responsable, honesta y no posesiva.

El colectivo se encarga de la difusión de información útil sobre la no-monogamia consensuada y de la creación de espacios inclusivos y constructivos para conversar sobre las distintas experiencias que permitan crecer y conocer sobre las formas diversas de relacionarse. Para esto hacen encuentros mensuales: politintos y polipolas en los que se reúne la gente a contar sus historias y conocer a fondo cómo funcionan las relaciones.

Alba, Louis y Ana son voluntarias del colectivo y afirman que Poliamor Bogotá no pretende entrar en la discusión sobre la naturalidad o no de la monogamia, como colectivo no buscan imponer una forma estructurada de tener relaciones. Aseguran que lo que rechazan son las mono-normas, es decir, la creencia de que existe una única forma definida y estructurada de tener relaciones y que por el contrario, así como sucede con la orientación sexual, el colectivo se plantea el poliamor como una orientación relacional que no solo implica una orientación sexual sino plantearse las relaciones sexuales y afectivas monógamas o no monógamas desde un descubrimiento personal que se base en la construcción de relaciones a la medida de la persona y de la relación que se tenga.

 

Pero saber cómo llevar las relaciones es algo que no todos tienen claro. Leandro llegó al poliamor por casualidad. Desde la adolescencia y luego de fracasar en todas sus relaciones monógamas se dio cuenta de que definitivamente no encajaba con la manera en la que se suponía que debían funcionar los vínculos sentimentales. Sin embargo, afrontar lo que conocemos como orientación relacional no fue difícil para él como tampoco lo fue asumir libremente su homosexualidad; pero el camino que lo llevó al poliamor fue un poco más largo.

Al llegar a un punto en el que ya no sabía cómo manejar una relación decidió tener encuentros casuales pero a los pocos meses entendió que en ninguno de sus amantes temporales iba a encontrar lo que buscaba: una pareja con quien hacer un proyecto de vida y todo lo que ello implica.

En una ocasión su amante más cercano, David, le propuso que tuvieran una relación poliamor. Él mantenía una relación mono-poliamorosa, tenía a una pareja estable que era monógama mientras él sostenía relaciones con Leandro y otra persona. Por su puesto, Leandro tenía conocimiento de la situación y aunque al principio tuvo dudas y tardó en decidirse terminó aceptando con la intención de probar y de aliviar su curiosidad.

Aunque fue un poco más difícil convencer a Sebastián, la pareja de David, terminó aceptando por la misma curiosidad que sentía Leandro. Y así fue como Leandro, David y Sebastián empezaron su relación jerárquica, ya eran tres pero no estaban en las mismas condiciones; David y Sebastián tenían la relación principal y en la mayoría de las situaciones personales y encuentros incluían a Leandro pero aunque así funcionaron perfectamente por 10 meses Leandro decidió dejar la relación porque quería tener una en la que todos estuvieran en igualdad de condiciones y sabía que eso no lo iba a tener con David y Sebastián.

Esta vez Leandro aceptó el final de la relación mejor que nunca porque ahora sabía qué era lo que quería, había encontrado lo que estuvo buscando tanto tiempo para llevar las relaciones: el poliamor.

A los tres meses de terminar la relación conoció a Julián, empezó una amistad cercana con él y al poco tiempo decidieron tener una relación con Camilo, un amigo en común que tenía afinidad con los dos y había empezado a enamorarse de ambos y por su puesto, Leandro y Julián sentían lo mismo que Camilo. En esta ocasión por fin Leandro pudo tener todo lo que quería: una relación estable, seria y honesta, una relación poliamorosa no jerárquica en la que encontró a dos amores que ama profundamente y que son su más grande apoyo.

Por su parte, la sexóloga Flavia Dos Santos ha asegurado en varias ocasiones que no estamos hechos para la monogamia y en su libro Poliamor, más allá de la fidelidad afirma que “a nosotros nos inculcan desde muy temprano que la única forma de encontrar estabilidad y felicidad es a través de una relación monogámica y exclusiva sexualmente. Pero la realidad es que no hay una prueba biológica ni antropológica que nos asegure que estamos hechos para la monogamia. Al contrario, estamos hechos para diversas relaciones sexuales”

Flavia afirma que el modelo monógamo está fallando porque dentro de esas relaciones vamos en contra de nuestros impulsos y deseos y eso es algo que no se puede controlar y enfatiza en que la propuesta del poliamorismo es que uno puede amar a cuantas personas quiera y que ese amor va más allá del sexo, indica que “no estamos hechos para la monogamia, nos la inculcan como opción única y válida, pero lo que vemos en la realidad es una cantidad cada vez mayor de personas que son infieles, que sufren, que hacen sufrir por asumir un compromiso que va contra la naturaleza”

A pesar de esto, no afirma que el poliamor sea para todos, como tampoco lo es la monogamia, pues dice que esto depende de las libertades emocionales, sexuales y afectivas de cada persona y de la manera en la que cada uno decida manejar sus deseos y que lo importante es vivir la sexualidad como cada uno quiera y de la manera que más cómodo se sienta.

Pero como no todos piensan de la misma manera sobre las relaciones abiertas decidimos hacer una encuesta local con el propósito de analizar la percepción que se tiene en Colombia frente a las relaciones poliamor. Se han planteado siete preguntas, los resultados se encuentran en la infografía adjunta y en cuanto a las opiniones sobre las relaciones poliamor encontramos tres grupos de personas: los que no presentan prejuicios y las respetan a plenitud, los que no las conocen y son indiferentes y los que tienen algún tipo de prejuicio o valor negativo frente a ellas.

De estas opiniones rescatamos:

“Si los involucrados en dicha relación están de acuerdo, no veo problema”, “el amor es libre”, “no las considero como relaciones donde exista amor”, “la sexualidad es tan compleja como su creatividad. Las personas merecen ejercerla como ellas quieran siempre que sea consciente y consensuado”, “son una nueva forma de justificar relaciones sin responsabilidad afectiva”, “son relaciones distintas a las tradicionales, con propuestas distintas e ideologías respetables”, “me parece una muestra de genuina de amor, como cualquier otra”, “inquietante”, “son extrañas”.

De la encuesta realizada podemos deducir que la población joven Colombiana, entre 18 y 35 años, no tiene conocimiento profundo sobre las relaciones poliamor y aún se presenta un poco de desconfianza frente a ellas. La mayoría de ellos no tendría una relación de este tipo, pero, cuando las miran externamente las consideran aceptables y respetables en toda medida.

Después de conocer y analizar cómo funcionan estas relaciones concluimos que el poliamor es un ejercicio de solidaridad, amor y valentía, pues es todo lo opuesto al apego común y estas relaciones nos enseñan elementos claves para llevar cualquier tipo de relación: conocerse para saber qué es lo que se está buscando y cómo llegar a tenerlo, entender que existen múltiples formas de crear vínculos, que no existe fórmula y manera correcta, reconocer la importancia de la felicidad y la libertad de otros llevando siempre las relaciones sobre las bases que deberían sostener cualquier tipo: el consenso, la honestidad y el compromiso.
El símbolo del poliamor es un corazón resguardando un símbolo de infinito, no hay límites para el amor, para sentirlo, expresarlo o practicarlo.

 

ACTUALIDAD

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La monogamia es la forma convencional en la que se generan las relaciones sentimentales pero, por supuesto, no es la única. Existen múltiples formas de amar y de crear vínculos con los demás. El poliamor es uno de ellos y sucede cuando hay tanto amor que alcanza para más de dos.

Por Andrea Carolina Tapia Godoy

Los típicos encuentros casuales que siempre involucran sexo, o las historias que parecen de telenovela en las que alguien tiene una doble vida con dos familias al tiempo, no tienen nada que ver con el poliamor. Estas relaciones implican honestidad, respeto y consentimiento. Es una de las muchas formas de relacionarse y consiste en tener más de una relación íntima, amorosa y sexual de manera simultánea con el pleno consentimiento y conocimiento de todos los involucrados.

En las culturas occidentales la monogamia es la forma más común de las relaciones sentimentales sin importar el tipo de orientación sexual. Pero en distintas ocasiones se ha planteado el debate sobre si la monogamia es natural o si es una acuerdo social que se ha adoptado para controlar el orden social, binario y machista. Pese a esto, la poligamia y por lo tanto el poliamor han estado presentes desde los orígenes de la especie humana, e incluso la antropóloga y bióloga estadounidense Helen Fisher, quien se ha encargado de estudiar el amor romántico desde un punto científico, ha afirmado que la monogamia es antinatural y no es la única experta que ha lo ha afirmado.

Camila, Sofía y Andrés tienen una relación. Hace dos años Andrés y Sofía se conocieron en Cali y al poco tiempo él conoció a Camila en la misma ciudad, cuando Andrés viajaba de Bogotá a Cali salía con sus dos amigas, unos días con Camila y otros con Sofía, pero siempre en plan de amigos, no tenía ningún tipo de relación sentimental con ninguna de las dos.

En una de esas ocasiones Andrés le contó a Sofía que estaba en la ciudad visitando a Camila. Ella mostró interés en conocer a Camila y al poco tiempo se encontraron. Manifiestan que hubo una conexión casi inmediata entre ellas, se entendieron muy bien desde el principio, al conocerse un poco más se volvieron muy buenas amigas y con el paso del tiempo supieron que había una atracción entre ellas y hacia Andrés y, por supuesto, él tenía interés en las dos. Al entenderlo supieron que querían tener una relación los tres y no desaprovechar la peculiar situación ni el gusto que existía entre ellos.

Al formalizar la relación y en el momento en que empezaron a proyectarse decidieron que el paso siguiente era hacer pública la relación e informar a las familias. Los tres concuerdan en que fue y aún es difícil la aceptación de la relación, para sus padres fue una situación impactante, pues no solo era la primera vez que tenían una relación poliamor sino que sus padres todavía no logran entender cómo puede existir y funcionar una relación de tres.

Sin embargo, la difícil aceptación familiar no les ha impedido mantener su relación, por el contrario, tienen muchos planes a futuro, se proyectan trabajando los tres en la empresa que ha creado Andrés y viviendo juntos, pues actualmente Andrés y Sofía conviven en Bogotá y Camila vive en Cali. Los tres están en busca de una situación económica estable que les permita mejorar esta condición, pero un factor importante es el hijo de Camila, aunque él es muy pequeño para comprender la relación, ha compartido con ellos y se tienen afecto. Sin embargo, aún no han decidido cómo se podría manejar la situación con él para que convivan todos, pues Camila quiere vivir con su hijo y si se traslada a Bogotá tendría que separarse de él.

Para llevar la relación tienen los acuerdos comunes: comunicación, respeto, sinceridad y amor, todo lo demás es espontáneo y se ha ido desarrollando a la par de la relación; están en una etapa de solidez en la que todos tienen claro lo que quieren hacer y hacia dónde va encaminado su proyecto de vida. Han planeado hacer una ceremonia tipo matrimonio para hacer más pública la relación, como una manera de consolidar lo que han hecho y lo que se proyectan.

También tienen claro que lo más importante en su relación es la comunicación, el respeto, la confianza y el equilibrio de la misma, buscando que todos estén en igualdad de condiciones en cuanto al afecto, la economía, las necesidades particulares y los planes y afirman que el equilibrio es uno de los factores más difíciles al llevar su relación por el hecho de no compartir de la misma manera debido a las situaciones personales, laborales y familiares.

 

Las relaciones poliamor son cada vez más comunes y las redes sociales se presentan como un medio muy importante para visualizarlas. En Bogotá, por ejemplo, desde hace dos años existe el colectivo Poliamor Bogotá que ya cuenta con más de 3.100 seguidores en Facebook y a través del cual se busca visibilizar y normalizar la práctica de amar a varias personas simultáneamente de forma consensuada, ética, responsable, honesta y no posesiva.

El colectivo se encarga de la difusión de información útil sobre la no-monogamia consensuada y de la creación de espacios inclusivos y constructivos para conversar sobre las distintas experiencias que permitan crecer y conocer sobre las formas diversas de relacionarse. Para esto hacen encuentros mensuales: politintos y polipolas en los que se reúne la gente a contar sus historias y conocer a fondo cómo funcionan las relaciones.

Alba, Louis y Ana son voluntarias del colectivo y afirman que Poliamor Bogotá no pretende entrar en la discusión sobre la naturalidad o no de la monogamia, como colectivo no buscan imponer una forma estructurada de tener relaciones. Aseguran que lo que rechazan son las mono-normas, es decir, la creencia de que existe una única forma definida y estructurada de tener relaciones y que por el contrario, así como sucede con la orientación sexual, el colectivo se plantea el poliamor como una orientación relacional que no solo implica una orientación sexual sino plantearse las relaciones sexuales y afectivas monógamas o no monógamas desde un descubrimiento personal que se base en la construcción de relaciones a la medida de la persona y de la relación que se tenga.

 

Pero saber cómo llevar las relaciones es algo que no todos tienen claro. Leandro llegó al poliamor por casualidad. Desde la adolescencia y luego de fracasar en todas sus relaciones monógamas se dio cuenta de que definitivamente no encajaba con la manera en la que se suponía que debían funcionar los vínculos sentimentales. Sin embargo, afrontar lo que conocemos como orientación relacional no fue difícil para él como tampoco lo fue asumir libremente su homosexualidad; pero el camino que lo llevó al poliamor fue un poco más largo.

Al llegar a un punto en el que ya no sabía cómo manejar una relación decidió tener encuentros casuales pero a los pocos meses entendió que en ninguno de sus amantes temporales iba a encontrar lo que buscaba: una pareja con quien hacer un proyecto de vida y todo lo que ello implica.

En una ocasión su amante más cercano, David, le propuso que tuvieran una relación poliamor. Él mantenía una relación mono-poliamorosa, tenía a una pareja estable que era monógama mientras él sostenía relaciones con Leandro y otra persona. Por su puesto, Leandro tenía conocimiento de la situación y aunque al principio tuvo dudas y tardó en decidirse terminó aceptando con la intención de probar y de aliviar su curiosidad.

Aunque fue un poco más difícil convencer a Sebastián, la pareja de David, terminó aceptando por la misma curiosidad que sentía Leandro. Y así fue como Leandro, David y Sebastián empezaron su relación jerárquica, ya eran tres pero no estaban en las mismas condiciones; David y Sebastián tenían la relación principal y en la mayoría de las situaciones personales y encuentros incluían a Leandro pero aunque así funcionaron perfectamente por 10 meses Leandro decidió dejar la relación porque quería tener una en la que todos estuvieran en igualdad de condiciones y sabía que eso no lo iba a tener con David y Sebastián.

Esta vez Leandro aceptó el final de la relación mejor que nunca porque ahora sabía qué era lo que quería, había encontrado lo que estuvo buscando tanto tiempo para llevar las relaciones: el poliamor.

A los tres meses de terminar la relación conoció a Julián, empezó una amistad cercana con él y al poco tiempo decidieron tener una relación con Camilo, un amigo en común que tenía afinidad con los dos y había empezado a enamorarse de ambos y por su puesto, Leandro y Julián sentían lo mismo que Camilo. En esta ocasión por fin Leandro pudo tener todo lo que quería: una relación estable, seria y honesta, una relación poliamorosa no jerárquica en la que encontró a dos amores que ama profundamente y que son su más grande apoyo.

Por su parte, la sexóloga Flavia Dos Santos ha asegurado en varias ocasiones que no estamos hechos para la monogamia y en su libro Poliamor, más allá de la fidelidad afirma que “a nosotros nos inculcan desde muy temprano que la única forma de encontrar estabilidad y felicidad es a través de una relación monogámica y exclusiva sexualmente. Pero la realidad es que no hay una prueba biológica ni antropológica que nos asegure que estamos hechos para la monogamia. Al contrario, estamos hechos para diversas relaciones sexuales”

Flavia afirma que el modelo monógamo está fallando porque dentro de esas relaciones vamos en contra de nuestros impulsos y deseos y eso es algo que no se puede controlar y enfatiza en que la propuesta del poliamorismo es que uno puede amar a cuantas personas quiera y que ese amor va más allá del sexo, indica que “no estamos hechos para la monogamia, nos la inculcan como opción única y válida, pero lo que vemos en la realidad es una cantidad cada vez mayor de personas que son infieles, que sufren, que hacen sufrir por asumir un compromiso que va contra la naturaleza”

A pesar de esto, no afirma que el poliamor sea para todos, como tampoco lo es la monogamia, pues dice que esto depende de las libertades emocionales, sexuales y afectivas de cada persona y de la manera en la que cada uno decida manejar sus deseos y que lo importante es vivir la sexualidad como cada uno quiera y de la manera que más cómodo se sienta.

Pero como no todos piensan de la misma manera sobre las relaciones abiertas decidimos hacer una encuesta local con el propósito de analizar la percepción que se tiene en Colombia frente a las relaciones poliamor. Se han planteado siete preguntas, los resultados se encuentran en la infografía adjunta y en cuanto a las opiniones sobre las relaciones poliamor encontramos tres grupos de personas: los que no presentan prejuicios y las respetan a plenitud, los que no las conocen y son indiferentes y los que tienen algún tipo de prejuicio o valor negativo frente a ellas.

De estas opiniones rescatamos:

“Si los involucrados en dicha relación están de acuerdo, no veo problema”, “el amor es libre”, “no las considero como relaciones donde exista amor”, “la sexualidad es tan compleja como su creatividad. Las personas merecen ejercerla como ellas quieran siempre que sea consciente y consensuado”, “son una nueva forma de justificar relaciones sin responsabilidad afectiva”, “son relaciones distintas a las tradicionales, con propuestas distintas e ideologías respetables”, “me parece una muestra de genuina de amor, como cualquier otra”, “inquietante”, “son extrañas”.

De la encuesta realizada podemos deducir que la población joven Colombiana, entre 18 y 35 años, no tiene conocimiento profundo sobre las relaciones poliamor y aún se presenta un poco de desconfianza frente a ellas. La mayoría de ellos no tendría una relación de este tipo, pero, cuando las miran externamente las consideran aceptables y respetables en toda medida.

Después de conocer y analizar cómo funcionan estas relaciones concluimos que el poliamor es un ejercicio de solidaridad, amor y valentía, pues es todo lo opuesto al apego común y estas relaciones nos enseñan elementos claves para llevar cualquier tipo de relación: conocerse para saber qué es lo que se está buscando y cómo llegar a tenerlo, entender que existen múltiples formas de crear vínculos, que no existe fórmula y manera correcta, reconocer la importancia de la felicidad y la libertad de otros llevando siempre las relaciones sobre las bases que deberían sostener cualquier tipo: el consenso, la honestidad y el compromiso.
El símbolo del poliamor es un corazón resguardando un símbolo de infinito, no hay límites para el amor, para sentirlo, expresarlo o practicarlo.

 

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