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ABORTO: ¿UNA CUESTIÓN DE DIGNIDAD?

En Colombia, la legalización del aborto ni siquiera es contemplada para los tribunales de justicia puesto que la ley que autoriza este tipo de procedimientos aparece con el nombre de

“IVE” (Interrupción voluntaria del embarazo) que sólo es contemplada en panoramas específicos. Dicha realidad la conocen algunas mujeres que han contemplado e incluso realizado procedimientos como el aborto de manera clandestina. Esta es, por ejemplo, la historia de Sandra, que te contamos en ACN.

 

Por Alejandra Amado y Andrea Baquero

ABORTO 1

 

El aborto no es un procedimiento legal en el marco de la justicia Colombiana, ya que en el 2006, se acordó desde el Congreso que solo se acogen legalmente casos de “IVE” si las mujeres al realizarlo cumplen las siguientes causales:

 

-La gestación es causa de incesto o violación.
-
La gestación afecta la salud física y mental de la madre.
-
El feto presenta algún tipo de malformación.

 

La palabra aborto en Colombia es alusiva a la ilegalidad que su mismo concepto indica. Sandra, a quien le hemos cambiado el nombre para preservar su identidad, recuerda aquel noviembre del 2015 cuando asistió a un lugar reconocido de la ciudad de Bogotá para realizarse un aborto, pues su caso no estaba dentro de los parámetros establecidos para ser considerado un procedimiento legal. Así mismo, afirma que “aquellos justicieros y moralistas de la sociedad no deberían juzgar situaciones como esta, la gente cree que es fácil tomar este tipo de decisiones o que las mujeres que optamos por este camino no tenemos sentimientos o no nos importa nada”.  Lo cierto es que, por moral, ética o incluso negocio, el aborto en Colombia sigue siendo un tema en la lista de espera.

Según informó Profamilia, en el 2017 se registraron 10.517 casos de IVE legales practicados en el país, la cifra aumentó debido a que en el 2016 se registraron menos casos, lo cual es una cifra alarmante puesto que, estos tan solo son casos conocidos sin tener en cuenta aquellos procedimientos que se realizan clandestinamente.

 

Para Andrés Bejarano, psicólogo clínico egresado de la Universidad Catolica de Colombia,  afirmó que “se debe brindar apoyo psicológico a la mujeres después de abortar con el fin de evaluar estrategias de afrontamiento, para saber si es posible prevenir que se desarrollen una serie de patologías crónicas a futuro en terminos psicologicos.”

 

Bejarano considera en caso tal que la mujer no pueda manejar la presión emocional que ella misma se generó, pueden desarrollarse unas patologías más profundas asociadas a trastornos afectivos o procesos depresivos que provocan ansiedad en cierta medida, por lo tanto se debe establecer en primera instancia apoyo a la mujer desde un protocolo médico y psicológico que le permita reconstruirse de las secuelas que provocó el aborto.

 

En colombia se cuenta con muchas instituciones clandestinas que practican el aborto, pese a que tienen una orientación o valoración por psicología no resulta ser profunda para una mujer que acaba de salir de un procedimiento como estos, lo cual se genera porque desde las instituciones médicas se trata más de un tema monetario que de preservar la estabilidad emocional de la mujer.

 

Bejarano, resalta que en cierta medida lo que dictamina la ley es que se debe tener un proceso psicológico para evaluar en qué estado emocional se encuentra la mujer al momento de la concepción o del proceso de gestación que ya comenzó, luego se debe tener una asesoría médica con una persona especialista en temas gestacionales, y posteriormente hacer un seguimiento porque tanto médica como psicológicamente la persona puede quedar con algún tipo de secuela.

 

En efecto, y en la posición que se encontraba Sandra, fue imposible para ella acceder a esas ayudas  psicológicas, e incluso a valoraciones médicas constantes después de su aborto pese a que pudo haber sufrido graves riesgos de salud física y mental. Ahora bien, ella a sus 19 años, era parte de la prueba en América Latina y el Caribe, porque para entonces 4 de cada 5 niñas adolescentes entre 10 y 19 años concebían de manera accidental mas no planeada, según el informe del Estado de la Población “Mundial mundos aparte”

 

Colombia no ha sido el único país de América Latina en siquiera tratar de plantear el debate para legalizar el aborto. En estos días Argentina enfrentaba la lucha por la legalización de este procedimiento en su país, donde finalmente el proyecto quedó frenado por votación. Faltaría ver qué implicaciones tendría esta decisión en Colombia, si animará a los provida para seguir defendiendo sus ideales o por el contrario animará a aquellos que están a favor del aborto para que traten de poner el tema en la mesa del congreso; aunque las condiciones no sean muy favorables para ellos, debido a que el gobierno que recién se posesionó es muy afín al pensamiento conservador, según las ideas planteadas en su plan de gobierno.

 

Para Sandra esto es un asunto de dignidad y autonomía al poder decidir sobre sí misma, pues le genera molestia que terceros tengan que decidir que puede o no hacer con su cuerpo. A pesar de que para ella tampoco es un orgullo la decisión que tomó años atrás al abandonar la oportunidad de ser madre; hoy reconoce que de no haber sido así su vida sería muy diferente, así que también resalta lo que ella considera su valentía porque no solo tuvo que enfrentarse a sí misma, sino que además tuvo que cargar en sus hombros el peso de la recriminación de su familia y por si fuera poco, la estigmatización de una sociedad que la condena como una asesina sin siquiera conocer su proceso.

 

Finalmente, aunque Sandra es tan solo una de las mujeres que deciden optar por este camino; no las representa a todas, puesto que como ella hay mujeres que precisamente por su condición no avalan ni respaldan el aborto, lo cual es respetable para los dos casos. Sin embargo, lo cierto es que por el momento el tema no suena muy fuerte para la implementación de alguna ley en Colombia, por lo que habrá que esperar a que en algún momento sea tenido en cuenta en la mesa del congreso o hasta que nuevas cifras vuelvan hacer alusión sobre casos específicos, independientemente de que sean buenas o malas noticias.

VÍDEO

 

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En Colombia, la legalización del aborto ni siquiera es contemplada para los tribunales de justicia puesto que la ley que autoriza este tipo de procedimientos aparece con el nombre de

“IVE” (Interrupción voluntaria del embarazo) que sólo es contemplada en panoramas específicos. Dicha realidad la conocen algunas mujeres que han contemplado e incluso realizado procedimientos como el aborto de manera clandestina. Esta es, por ejemplo, la historia de Sandra, que te contamos en ACN.

 

Por Alejandra Amado y Andrea Baquero

ABORTO 1

 

El aborto no es un procedimiento legal en el marco de la justicia Colombiana, ya que en el 2006, se acordó desde el Congreso que solo se acogen legalmente casos de “IVE” si las mujeres al realizarlo cumplen las siguientes causales:

 

-La gestación es causa de incesto o violación.
-
La gestación afecta la salud física y mental de la madre.
-
El feto presenta algún tipo de malformación.

 

La palabra aborto en Colombia es alusiva a la ilegalidad que su mismo concepto indica. Sandra, a quien le hemos cambiado el nombre para preservar su identidad, recuerda aquel noviembre del 2015 cuando asistió a un lugar reconocido de la ciudad de Bogotá para realizarse un aborto, pues su caso no estaba dentro de los parámetros establecidos para ser considerado un procedimiento legal. Así mismo, afirma que “aquellos justicieros y moralistas de la sociedad no deberían juzgar situaciones como esta, la gente cree que es fácil tomar este tipo de decisiones o que las mujeres que optamos por este camino no tenemos sentimientos o no nos importa nada”.  Lo cierto es que, por moral, ética o incluso negocio, el aborto en Colombia sigue siendo un tema en la lista de espera.

Según informó Profamilia, en el 2017 se registraron 10.517 casos de IVE legales practicados en el país, la cifra aumentó debido a que en el 2016 se registraron menos casos, lo cual es una cifra alarmante puesto que, estos tan solo son casos conocidos sin tener en cuenta aquellos procedimientos que se realizan clandestinamente.

 

Para Andrés Bejarano, psicólogo clínico egresado de la Universidad Catolica de Colombia,  afirmó que “se debe brindar apoyo psicológico a la mujeres después de abortar con el fin de evaluar estrategias de afrontamiento, para saber si es posible prevenir que se desarrollen una serie de patologías crónicas a futuro en terminos psicologicos.”

 

Bejarano considera en caso tal que la mujer no pueda manejar la presión emocional que ella misma se generó, pueden desarrollarse unas patologías más profundas asociadas a trastornos afectivos o procesos depresivos que provocan ansiedad en cierta medida, por lo tanto se debe establecer en primera instancia apoyo a la mujer desde un protocolo médico y psicológico que le permita reconstruirse de las secuelas que provocó el aborto.

 

En colombia se cuenta con muchas instituciones clandestinas que practican el aborto, pese a que tienen una orientación o valoración por psicología no resulta ser profunda para una mujer que acaba de salir de un procedimiento como estos, lo cual se genera porque desde las instituciones médicas se trata más de un tema monetario que de preservar la estabilidad emocional de la mujer.

 

Bejarano, resalta que en cierta medida lo que dictamina la ley es que se debe tener un proceso psicológico para evaluar en qué estado emocional se encuentra la mujer al momento de la concepción o del proceso de gestación que ya comenzó, luego se debe tener una asesoría médica con una persona especialista en temas gestacionales, y posteriormente hacer un seguimiento porque tanto médica como psicológicamente la persona puede quedar con algún tipo de secuela.

 

En efecto, y en la posición que se encontraba Sandra, fue imposible para ella acceder a esas ayudas  psicológicas, e incluso a valoraciones médicas constantes después de su aborto pese a que pudo haber sufrido graves riesgos de salud física y mental. Ahora bien, ella a sus 19 años, era parte de la prueba en América Latina y el Caribe, porque para entonces 4 de cada 5 niñas adolescentes entre 10 y 19 años concebían de manera accidental mas no planeada, según el informe del Estado de la Población “Mundial mundos aparte”

 

Colombia no ha sido el único país de América Latina en siquiera tratar de plantear el debate para legalizar el aborto. En estos días Argentina enfrentaba la lucha por la legalización de este procedimiento en su país, donde finalmente el proyecto quedó frenado por votación. Faltaría ver qué implicaciones tendría esta decisión en Colombia, si animará a los provida para seguir defendiendo sus ideales o por el contrario animará a aquellos que están a favor del aborto para que traten de poner el tema en la mesa del congreso; aunque las condiciones no sean muy favorables para ellos, debido a que el gobierno que recién se posesionó es muy afín al pensamiento conservador, según las ideas planteadas en su plan de gobierno.

 

Para Sandra esto es un asunto de dignidad y autonomía al poder decidir sobre sí misma, pues le genera molestia que terceros tengan que decidir que puede o no hacer con su cuerpo. A pesar de que para ella tampoco es un orgullo la decisión que tomó años atrás al abandonar la oportunidad de ser madre; hoy reconoce que de no haber sido así su vida sería muy diferente, así que también resalta lo que ella considera su valentía porque no solo tuvo que enfrentarse a sí misma, sino que además tuvo que cargar en sus hombros el peso de la recriminación de su familia y por si fuera poco, la estigmatización de una sociedad que la condena como una asesina sin siquiera conocer su proceso.

 

Finalmente, aunque Sandra es tan solo una de las mujeres que deciden optar por este camino; no las representa a todas, puesto que como ella hay mujeres que precisamente por su condición no avalan ni respaldan el aborto, lo cual es respetable para los dos casos. Sin embargo, lo cierto es que por el momento el tema no suena muy fuerte para la implementación de alguna ley en Colombia, por lo que habrá que esperar a que en algún momento sea tenido en cuenta en la mesa del congreso o hasta que nuevas cifras vuelvan hacer alusión sobre casos específicos, independientemente de que sean buenas o malas noticias.

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